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Controladores y AENA sellan un acuerdo que "garantiza la paz social" y calma al sector turístico

El acuerdo tendrá que ser ratificado aun en asamblea.- La retirada de la amenaza de huelga agilizó las conversaciones.- La jornada laboral, escollo final del pacto

Ahora sí. Tras un día en el que se celebraba el acuerdo y luego se desmentía su existencia, los controladores y AENA han llegado a un pacto que ha sido ratificado públicamente esta misma noche. El acuerdo recoge los 12 puntos planteados por los controladores, así como los objetivos de AENA de reducir un 15% las tasas de ruta y eliminar el déficit de 200 millones de navegación aérea. Pero sobre todo acaba con cinco meses de un conflicto que había llegado a poner en jaque al sector turístico español debido a la difusa amenaza de huelga que el sindicato de controladores había mantenido hasta esta misma semana. Ambas partes han subrayado en una comparecencia conjunta que el pacto "garantiza la paz laboral y social" y "abre un periodo de normalidad" que suena a bálsamo para el sector turístico.

No obstante, el acuerdo, que deberá ser ratificado en asamblea el martes, no supone la firma final del convenio colectivo para estos trabajadores, que será negociado a partir de ahora con la intención de que esté listo "antes de final de año". Eso sí, como subrayaron los comparecientes, "en un clima de normalidad operacional y entendimiento mutuo".

La jornada laboral máxima queda fijada en 1.670 horas anuales, pero los turnos se programarán en función del volumen de actividad. Se establecen cuatro categorías de centros de trabajo, con diferentes cargas, que irán de las 1.200 a las 1.500 horas. A estas se podrán sumar horas voluntarias hasta el máximo legal antedicho, retribuidas como ordinarias -solo se pagarían como extraordinarias las 80 extra que pueden hacerse por encima de 1.670-. Las retribuciones se fijarán de acuerdo con la ley y con la carga de trabajo, pero el salario medio queda fijado en 200.000 euros anuales hasta 2013 para los controladores operativos.

AENA consigue en el pacto sus dos objetivos fundamentales: que las horas extra que hagan los controladores no se paguen como extraordinarias (tres veces más caras) y que si se reduce el tiempo de trabajo, como demanda USCA, se reduzca también el sueldo. Los controladores, por su parte, podrán hacer esas horas extra de forma voluntaria y dispondrán de dos días de descanso después de cuatro de trabajo. Pero, ¿qué sucederá cuando no haya suficientes voluntarios para cubrir las necesidades de un aeropuerto?

El portavoz de los controladores, César Cabo, había señalado pocas horasantes del pacto que definir este punto retrasó en alguna medida la firma del acuerdo, que fue dado por hecho a primeras horas de la tarde pero cuya existencia fue desmentida casi de forma inmediata. El propio Cabo, después de su primera comparencia ante los medios esta tarde, salió del hotel donde se desarrollaban las negociaciones, minutos después, para desmentir que se hubiera llegado a un acuerdo de mínimos, a pesar de asegurar que estaba "a un paso de cerrarse".

En el caso de que no sea suficiente el número de voluntarios dispuestos a hacer horas extra ante una contingencia determinada, AENA se reserva el derecho de asignar turnos obligatoriamente. USCA demandaba que se establecieran mecanismos para esas situaciones que no obliguen al controlador a estar disponible 365 días al año. Cabo aludía a la necesidad de conciliar la vida laboral con la familiar, y a los casos de estrés que produce "que te avisen en cualquier momento de que tienes que ir a trabajar al día siguiente". Finalmente, en la comparecencia, ambas partes han manifestado su voluntad de que, con la voluntariedad, no sea necesario imponer turnos extra obligatorios a menudo.