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Los trabajadores de Metro deciden el fin de la huelga

Las dos asambleas celebradas hoy han aprobado, con ciertas resistencias, la bajada de un 1% de los salarios de la plantilla

La propuesta del comité de huelga para acabar con los paros de Metro de Madrid y aceptar el principio de acuerdo conseguió en las dos asambleas de trabajadores convocadas para ayer el respaldo de un 68,3% de los asistentes, que votaron a mano alzada. 513 empleados, repartidos en las reuniones de la mañana y de la tarde, apoyaron la propuesta. Otros 218 prefirieron respaldar el planteamiento de Solidaridad Obrera (uno de los cinco sindicatos que forman parte del comité de huelga que no ratificó el acuerdo del sábado pasado), que recogía llevar a los tribunales la ley de Esperanza Aguirre de rebaja de salarios y continuar con los paros en el servicio del suburbano en septiembre. Tras siete jornadas de paros, dos días sin servicios mínimos y tres semanas de negociación, la huelga de Metro de Madrid se ha acabado.

Ayer se celebraron dos reuniones en las que se discutó el acuerdo que el comité de huelga alcanzó el pasado sábado con la dirección de la empresa. Los trabajadores cuestionaron el preacuerdo firmado entre el comité de huelga y la dirección de la empresa, y los representantes sindicales justificaron su decisión como un primer paso para seguir negociando y evitar, finalmente, la rebaja salarial de los empleados.

La representante de Solidaridad Obrera explicó en la reunión de la tarde que las partidas de formación y bajas también forman parte del convenio, y son intocables. Hay otros gastos, dijo, más allá de los de personal, de los que se podría recortar en Metro, como las partidas de publicidad y relaciones públicas. "No sé qué publicidad tiene que hacer Metro para que se suba la gente".

El acuerdo, que alcanza una reducción de 7,9 millones de euros en distintas partidas, supone una reducción media de 20 euros mensuales en una nómina de 2.000 euros, que, según Metro, es el sueldo medio de la plantilla, formada por 7.600 empleados. Se aplicará, con carácter retroactivo, desde la nómina de junio. La suma asciende a dos millones de euros, según estimaciones de la empresa. El acuerdo recoge además la posibilidad de seguir negociando para buscar "otras fórmulas alternativas" que permitan "la mejor aplicación o distribución de la reducción" del salario.

El resto de recortes se obtiene de reducir las partidas de formación profesional, horas extraordinarias, gastos sociales y de viaje, la reorganización del transporte del personal o la no cobertura de las bajas lo que queda de año. Los directivos de Metro sufrirán una rebaja del 8% al 15% en sus retribuciones.

El portavoz del comité, Antonio Asensio (CC OO), justificó su decisión en las dos convocatorias. Un trabajador, en su intervención de la mañana, lo explicó así: "Vinieron como el Che Guevara [el comité de huelga], diciendo que no hay nada que negociar". Los primeros días el comité de huelga aseguraba que el convenio no se tocaría, ni las nóminas, y que los expedientes eran innegociables. "Se puede luchar para cambiar esta ley, no podemos permitir que toquen el convenio, es una trampa", dijo un trabajador en la reunión de la tarde. Somos un referente para otros trabajadores", dijo una trabajadora. "No podemos votar eso", una intervención aplaudida por los compañeros.

Vicente Rodríguez, miembro del comité de huelga (sindicato de Conductores) y primer portavoz que tuvo el comité, reconocía la misma mañana del lunes que el acuerdo no era lo que esperaban en un primer momento. "¿Se toca el convenio? Sí, decir lo contrario es mentira", admitió. Según él, el acuerdo ha tratado de que, el 20 de julio (día en el que se cierran las nóminas) "no sigáis dando margen de negociación".

Rodríguez admitió que no han traído a los trabajadores el acuerdo que les hubiese gustado, pero que tienen que cumplir la ley aprobada por Aguirre, aunque no les guste. "A esta señora habrá que echarla en junio, si hay cojones", dijo (refiriéndose a las próximas elecciones regionales, que tendrán lugar el año que viene, en el mes de mayo).

El representante sindical garantizaron, eso sí, que los expedientes abiertos a los trabajadores que no cumplieron los servicios mínimos en los paros del 29 y 30 de junio (unos 900, según la empresa, y más de 2.000 según estimaciones del comité de huelga), no van a prosperar. "No hay peligro para nadie", dijo.

Por su parte, Teo Piñuelas, de UGT, puntualizó que el acuerdo actual no es más que "una tregua" y que, de lo que se trata, es de enviar un mensaje a los políticos: "el mensaje de la unidad" de los trabajadores. "No podemos quitar la ley porque no somos elegidos, lo haremos cuando corresponda, en las elecciones regionales".

Tras los turnos de intervención se pasó a la votación. El comité proponía acabar el conflicto. Pero había otras propuestas: campaña informativa para destapar trapos sucios de Metro y volver a la carga en octubre; No al acuerdo, volver en septiembre.

El conflicto empezó el pasado 28 de junio, cuando la Comunidad de Madrid aprobó el Proyecto de Ley de Medidas Urgentes, que incluye una reducción del 5% en las nóminas de todos los funcionarios y trabajadores de empresas públicas regionales. Los principales sindicatos de Metro (Conductores, CC OO, UGT, Solidaridad Obrera y Sindicato Libre) rechazaron la normativa, que suponía vulnerar su convenio colectivo, vigente hasta 2012. El proyecto del Gobierno de Esperanza Aguirre, resultado de la aplicación de un decreto nacional, ampliaba la rebaja impuesta para los funcionarios a otros trabajadores que la norma estatal dejó fuera, ya que no incluyó empresas como Renfe o Adif, también del sector de transportes. En el caso de Metro, la Comunidad de Madrid añadió un apartado exclusivo para esta empresa, que permitía extraer las cantidades de distintas partidas de los gastos de personal para que la rebaja en los sueldos fuera menor. Los sindicatos no la aceptaron. El mismo día 28 comenzó una semana de paros. Los días 29 y 30 el metro cerró y no prestó servicio. Y hubo cuatro jornadas más de huelga.