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China hace el primer gesto para flexibilizar el yuan

El anuncio desde Pekín rebaja un importante punto de roce con Estados Unidos

China devuelve el guiño a Occidente, al lanzar su banco central la primera señal más seria en dos años para empezar a flexibilizar su moneda, el yuan. El anuncio desde Pekín se hace a una semana de la celebración de la cumbre del G20 en Toronto (Canadá), lo que rebaja un importante punto de roce con Estados Unidos, en un momento clave para apuntalar el repunte económico.

En una inesperada declaración hecha pública hace unas horas, el instituto emisor chino habla de la posibilidad de permitir al yuan que fluctúe libremente respecto al dólar estadounidense, cuyo tipo de cambio está fijo desde el verano de 2008, cuando empezaron a emerger los primeros signos serios de la crisis financiera, que desembocarían en la peor crisis desde la Gran Depresión de 1929.

"A la vista de la situación económica reciente y del desarrollo de los mercados financieros en casa y en el exterior, y de la situación de la balanza de pagos en China, se ha decidido proceder más allá con la reforma del régimen de tipo de cambio del renminbi y mejorar la flexibilidad del tipo de cambio", anuncia la institución en un comunicado que colgó en Internet.

La apreciación del yuan, que ayer viernes cotizaba a 6,83 dólares la unidad, será gradual. Eso sí, se precisa que en este momento no se dan las condiciones para que la revalorización de su moneda sea mayor. De hecho, el banco central chino no da detalles ni sobre cuándo se realizará la apreciacón ni del proceso que seguirá. Por lo que todo hace indicar que Pekín seguirá controlando su divisa.

La respuesta de EE UU no se hizo esperar. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, responsable de la política de divisas, dio la bienvenida al anuncio. Dijo que la flexibilización del yuan es una "contribución positiva" a la economía global y expresó su deseo de continuar trabajando con China en esa vía. Geithner, a pesar de la presión del Congreso, optó por primar el diálogo en lugar de la mano dura, para conseguir que moviera ficha.

En la carta a los líderes del G20, el presidente Barack Obama hizo dos menciones indirectas a China. La primera, al decir que la flexibilidad en el tipo de cambio es necesaria para apuntalar un crecimiento económico sostenido y equilibrado a escala global. La segunda, al afirmar que sería deseable que los países con un alto superávit exterior incentivaran la demanda interna.

También tuvo una reacción positiva el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-kahn, que espera que esta decisión permita elevar el valor del yuan respecto a la cesta de divisas internacionales. Eso, apunta, permitirá dar "los incentivos necesarios para reorientar la inversión hacia industrias que sirven al consumidor chino".