Díaz Ferrán rechaza cualquier posibilidad de dimitir pese a las presiones

Los vicepresidentes evitan pronunciarse en la reunión que tuvieron esta mañana para analizar la reforma laboral

La presión sobre el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, para que deje su cargo aumenta día a día. Los problemas del patrón de patronos, larvados desde hace tiempo en su grupo empresarial, arrecian con fuerza sobre él desde el pasado diciembre. Entonces los dirigentes de CEOE cerraron filas en torno a su jefe, pero conforme han pasado los meses y aumentado los problemas, ha crecido la presión. Sin embargo, Díaz Ferrán ha manifestado a este periódico que de momento por su cabeza no pasa presentar la dimisión. Su objetivo es cerrar el acuerdo para la reforma laboral antes de que acabe el mes y posteriormente ponerlo a rodar de acuerdo con la asamblea de la patronal, cuya próxima reunión es el 22 de junio. Hasta esa fecha, al menos, Díaz Ferrán tiene previsto no hacer ningún movimiento pese a las presiones y son los más de 800 miembros de esa asamblea los que pueden determinar su posición de seguir o no seguir al frente de la patronal.

En cualquier caso, el último capítulo ha tenido lugar en las últimas horas. Por la mañana, se reunió con el vicepresidente más veterano de la organización, Carlos Pérez de Bricio, de 83 años, y presidente de Confemetal, para supuestamente hablar de esa circunstancia. De los extremos de la reunión ninguna de las partes han dado detalles, aunque el mandato que tenía el ex ministro de Industria es abordar la posibilidad de dimitir. Fuera cual fuera el contenido del encuentro, el hecho cierto es que en la reunión posterior de vicepresidentes no se trató para nada la posibilidad de dimisión, centrándose en el desarrollo de las negociaciones para el diálogo social con sindicatos y Gobierno, que era el motivo por el que habían sido convocados. En la reunión de vicepresidentes, Santiago Herrero propuso un comité ejecutivo extraordinario para el lunes, que Díaz Ferrán rechazó, dejándolo para el ordinario y la cita asamblea del 22 de junio.

En todo caso, parece que la dimisión de Díaz Ferrán y su posterior sustitución no llegará hasta que culminen las negociaciones para la reforma laboral, que pueden cerrarse esta misma semana. Esto llevaría a hacer coincidir los cambios en CEOE con las elecciones en la patronal de las pequeñas y medianas empresas, Cepyme. Las elecciones en esta organización están previstas para el 15 de junio. En ellas se enfrentarán el actual presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, y el delfín propuesto por Díaz Ferrán, Jesús Terciado, procedente de la patronal castellanoleonesa.

La posición de Díaz Ferrán al frente de la patronal se ha ido deteriorando desde diciembre. Entonces se supo que Caja Madrid le exigía la devolución de un crédito impagado. Inmediatamente después llegó la quiebra de Air Comet, a la que sucedió la de Seguros Mercurio. El último capítulo lo está escribiendo la venta frustrada, por el momento, de Viajes Marsans, la principal empresa del grupo que dirigen Díaz Ferrán y su socio Gonzalo Pascual, y la amenaza del concurso de acreedores. La última reunión del comité ejecutivo ya recibió presiones, a las que se unieron las peticiones de dimisión del Instituto de la Empresa Familiar, el lobby que agrupa a las mayores fortunas españolas.

Si finalmente Díaz Ferrán acaba cediendo a las presiones y dimite, se pondría en marcha el mecanismo para su sustitución, que llevaría consigo unas elecciones. Pero antes de esos comicios habría un presidente transitorio que recalaría en uno de los vicepresidentes más veteranos de la organización: Carlos Pérez de Bricio, por Confemental, y José María Aguirre González, de la Asociación para el Progreso de la Dirección. Posteriormente, nombres como los de Santiago Herrero, líder de la patronal andaluza, o Joan Rosell, de la catalana, Pilar González de Fruitos, de Seguros; Pedro barato, de Asaja, o Jesús Banegas podrán salir a la palestra.

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