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Análisis:

La agonía de la Caja más joven

El sector inmobiliario y su expansión fuera de su zona hunden a Caja Castilla La Mancha

Caja Castilla-La Mancha (CCM) sólo tiene 17 años y ya se enfrenta a una angustiosa agonía. La primera víctima española de la crisis financiera internacional ha sido intervenida por el Banco de España, con el cese del consejo de administración, porque arrastra graves problemas de liquidez y solvencia que no puede resolver por sí sola.

La entidad presidida por Juan Pedro Hernández Moltó, ex diputado socialista, es víctima del hundimiento del sector inmobiliario y de sus errores de estrategia. CCM ha hecho dos cosas mal: apostar con demasiada fuerza por el ladrillo y realizar una expansión de oficinas fuera de su zona de origen, lo que siempre conlleva asumir los riesgos que los demás no quieren.

El miércoles pareció que se podía resolver la fusión con Unicaja gracias a los avales que estaba dispuesto a garantizar el Banco de España, pero la cuantía de los problemas hizo retirarse del acuerdo a la entidad andaluza, lo que dejó en una situación insostenible a Caja Castilla La Mancha.

Con la intervención de este domingo, el Banco de España garantiza los depósitos del más de un millón de clientes y abre un mundo nuevo: cómo se realizarán las intervenciones públicas tras la autorización recibida de la Comisión Europea para hacerlo en todos los países de la Unión Europea.

Lo que está claro es que los malos gestores han pagado caro sus errores y que el proceso se llevará a cabo con más transparencia que hasta ahora.

CCM se fundó en 1992 tras la fusión de las cajas de ahorro de Albacete, Cuenca y Ciudad Real y Toledo, presentó un beneficio consolidado en 2008 de 29,8 millones de euros, el 87,1% menos que el año anterior por las dotaciones a provisiones, debido a su morosidad. Sin embargo, no se descarta que el Banco de España rehaga sus cuentas de resultados hasta llevarlas a pérdidas para realizar 500 millones de dotaciones extraordinarias.