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Un jurado declara culpable de fraude al ex presidente de WorldCom

Ebbers podría ser condenado a una pena de 85 años de prisión

Un jurado ha declarado culpable al ex presidente de WorldCom Bernard Ebbers, quien ha sido juzgado por un fraude contable de 11.000 millones de dólares que llevó a la empresa a la mayor bancarrota empresarial que se conoce en Estados Unidos.

Tras una deliberación que comenzó el pasado viernes, el jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres, ha alcanzado un veredicto de culpabilidad en todos los cargos imputados: fraude, conspiración y presentar documentos falsos a los organismos reguladores.

Ebbers, de 63 años, podría ser condenado a una pena de 85 años de prisión. La sentencia se hará pública el 13 de junio.

"La lucha continuará"

Su abogado ya ha adelantado que apelerá el veredicto. "La lucha continuará", ha comentado a la salida del juzgado el letrado Reid Weingarten. Ebbers es uno de los seis antiguos directivos de WorldCom encausados después de que el escándalo saltase en 2002.

WorldCom colapsó tras revelar que había manipulado las cuentas y que había tenido pérdidas durante tres años, en que dijo haber obtenido beneficios. Tras acogerse a la ley que protege a las empresas en bancarrota de los acreedores, se supo que el fraude contable de WorldCom ascendía a 11.000 millones de dólares y la deuda a 41.000 millones de dólares.

El jurado ha tenido seis semanas para determinar si Ebbers orquestró el fraude en el gigante que construyó a partir de una pequeña empresa de telecomunicaciones de Misisipi. Durante el juicio, el ex presidente de Ebbers ha rechazado repetidamente las acusaciones y ha negado estar al corriente de las irregularidades, señalando como culpable a su antigua mano derecha y jefe de finanzas de la compañía, Scott Sullivan.

Sullivan aceptó cooperar con la justicia a cambio de una condena menor, lo que permitió a los abogados de Ebbers alegar que tenía muchos motivos para mentir. El ex directivo sostuvo que Ebbers le presionó para manipular las

cuentas a fin de mantener alta la cotización en bolsa de las acciones de la empresa.

Durante todo el juicio, los fiscales hablaron de Ebbers como un directivo temible, que ordenó a Sullivan ocultar gastos, inflar los ingresos y los beneficios para camuflar la situación financiera real de la empresa y ello en beneficio propio, puesto que casi toda su fortuna personal estaba ligada a las acciones de la compañía.

Por su parte, la defensa le ha presentado como un hombre cuyos conocimientos de contabilidad eran insuficientes para detectar las irregularidades.

El alto y canoso hombre de negocios, que trabajó como entrenador de baloncesto y repartidor de leche antes de adentrarse en el mundo de las telecomunicaciones, ha recibido el veredicto con seriedad. Tras escuchar la lectura del mismo se ha dado la vuelta y ha abrazado a su esposa, que estaba llorando.