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el plato | comer & beber

'Aeropuerto' Mostenses

Buscamos ese plato exquisito, barato y que suele ofrecerse en esas tabernas con barra de aluminio, auténticas, made in Madrid. Locales, tugurios, garitos, antros y baretos con servilletas de papel y cáscaras de gambas en el suelo. Vamos a la caza de ese delicatessen de mala muerte. Y hoy lo encontramos en el mercado de los Mostenses (plaza de los Mostenses). Los chinos lo llaman Combinado y los peruanos Aeropuerto. Es el plato estrella de la barra de Lili Xu (35 años) que, por supuesto, es de aluminio. Es un manjar de 4,50 euros. La mitad del plato está compuesta de arroz (chaofan) con verduras y pollo salteado, aderezado con salsa de soja (Xico) y jengibre. La otra mitad son tallarines chinos de huevo, salteados con cebolla, carne y col china. Está pensado para agradar tanto a paladares orientales como peruanos: "Los del Perú toman el arroz muy parecido a como lo hacemos en China", dice Lili. Las generosas dimensiones de este plato son las que le han hecho ganarse el nombre con el que los latinoamericanos lo bautizaron: "Es como una gran pista, no te lo acabas", comenta Manuel Benites, el camarero peruano que trabaja con Lili.

Se puede comer con palillos o con tenedor; en la barra o en una de las pequeñas mesas. Prepárese para esos leves estallidos del jengibre cuando saboree el arroz y los labios empiecen a engrasarse y para apreciar el arte del wok con los tallarines que menea Xiao Qiao (39 años), el marido de Lili, escondido en el cuchitril de la cocina, separada de la barra por una puerta abatible con ventana-pasa comidas. Él, tímido y tan escurridizo como sus tallarines, es el auténtico artífice de los manjares chinoperuanos que ofrece esta barra, abierta incluso cuando el mercado cierra, si se entra por la puerta lateral.

Lili y Xiao proceden de la provincia china de Chekiang (al sur) y se quedaron con esta barra del mercado en 2008. Él es el cocinero -en China, en la casa cocina la mujer y, en el negocio, el hombre-. Ella lleva la estrategia empresarial: "Adapté mi oferta a la demanda y sigo yendo a peruanos a aprender", cuenta mientras enumera el resto de sus platos: tamales, causa (papa con ají), papa rellena, lomo saltado, ceviche... "Sin querer ofender a nadie, tiene el sabor peruano", dice al irse Enrique, originario de Chimbote (norte de Perú).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de febrero de 2012