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CARTAS AL DIRECTOR

Deudas y paganos

Así pues -en grandes números- este país debe cuatro veces nuestro PIB que es de un billón de euros, situándose por tanto la deuda en unos cuatro billones de euros. Y de esas cuatro veces, menos de una, corresponde al sector público, el resto -más de tres- corresponde a entidades financieras privadas, empresas e individuos, agrupados o no familiarmente y, dentro de esta última partida, solamente la deuda hipotecaria en España ascendía en junio de 2011 a 676.811 millones de euros -la deuda hipotecaria supera el 75% del total del endeudamiento personal de los españoles-, es decir, un montante cercano a la totalidad del endeudamiento del Estado y que últimamente se pretende equilibrar con tijeretazos a los servicios públicos y elevando los impuestos.

Es decir, que a ciudadanos que están en paro en una proporción de uno a cuatro -y subiendo- y dentro de los que tienen la suerte de trabajar haciéndolo con contratos precarios -temporales, los llaman- también en una proporción de uno a cuatro, que ven reducidos los servicios públicos y a pesar de ello pagan más impuestos para equilibrar el déficit del Estado -para que este sea solvente y pueda seguir pidiendo crédito- nadie ha considerado revisarles las condiciones de una hipoteca -en muchos casos más larga que una condena perpetua- sean cuales sean sus condiciones de trabajo y personales actuales; tanto el Estado como las instituciones financieras, a lo suyo.

Paganos son, según el diccionario, además de los infieles no bautizados, las personas que pagan, generalmente por abuso, las cuentas o las culpas ajenas. Somos unos paganos ejemplares, casi santos precisamente a causa de nuestro paganismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 2012