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Crítica:POP-ROCK | BUNBURY

Puntadas con hilo

En dos horas revalidó su popularidad ante un público partícipe, que no aborregado, con una banda excelente, una efectiva producción sin excesos, un repertorio que puede llamar -de hecho, llamó- tanto a personas de más edad que el propio Bunbury como al público aún no cuarentón que forma la base de su público. Además, metidos en harinas generacionales, el cancionero movió un recuerdo para todos los cincuentones allí presentes, el de la música que formó parte de su infancia, cuando el rock era aún un futuro cercano pero desconocido. Esas fueron las herramientas sustanciales con las que Bunbury, convertido en Licenciado Cantinas en honor a ese cancionero latino que articula su último disco, cimentó su éxito en un Sant Jordi Club con todas las entradas vendidas.Bunbury ha comenzado a fortalecer su médula musical con esas canciones atemporales que a pesar de ello solo se descubren cuando los prejuicios han sucumbido.

BUNBURY

Sant Jordi Club.

21 de enero de 2010

Cierto es que Bunbury cuenta con un as en la manga, un comodín que le viene que ni pintado. Se llama desmesura, dígasele emoción desbocada, pasión sin frontera. Extendiendo el toque cercano por latino de este repertorio, Bunbury también bañó con él canciones ya populares en su repertorio, como Que tengas suertecita o La señorita hermafrodita, articulando un repertorio muy homogéneo que supo defender en un concierto que evidenció que Bunbury no ha dado puntada sin hilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de enero de 2012