Análisis:FÚTBOL | Primera jornada de Liga (aplazada en su día)Análisis
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Lo que ha traído Marcelo Bielsa

En la pretemporada del curso 2009-2010, el tercero de Joaquín Caparrós como entrenador del Athletic, los dos jugadores más destacados del equipo fueron Muniain, que tenía 16 años, y De Marcos, que tenía 20 y acababa de ser fichado del Alavés. Los aficionados, anhelantes de cualquier atisbo de esperanza, la pusieron en esos dos nombres. El miércoles pasado, en el partido de Copa disputado en San Mamés, De Marcos y Muniain, el primero con una asistencia fantástica que culminó Llorente y el segundo con un remate de cabeza a la escuadra, fueron los protagonistas más destacados de la victoria sobre el Mallorca, entrenado ahora por Caparrós.

Era un pequeño reconocimiento al de Utrera, que había sido contratado sobre todo por su fama como especialista en sacar figuras en edad juvenil, como Ramos, Reyes o Navas en el Sevilla. Pero el partido fue también un escaparate del cambio en el juego del Athletic con Marcelo Bielsa en el banquillo. El argentino llegó en julio y un mes después expresó su frustración por no poder jugar en la primera jornada de Liga en el Bernabéu a causa de la huelga de futbolistas: quería empezar contra un gran rival. Aquel partido es el que se juega hoy.

Intensidad sin demagogia, agresividad sin pisar a nadie y apostar por ganar jugando mejor son las nuevas normas

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El comienzo de su trayectoria en la Liga fue muy decepcionante en resultados, aunque no en juego. Pero esa combinación, jugar bien y perder, es la que más excita al sector adoquín de la afición, siempre empeñado en considerar que jugar bien no es práctico. Los más pesimistas temieron que ese sector arrastrase a la mayoría y presionase para que el de Rosario fuera forzado a marcharse, como lo fue hace 14 años en el Espanyol, tras la sexta jornada, cuando el equipo llevaba 3 puntos de 18 posibles. El Athletic llevaba 1 de 12 tras la cuarta y 2 de 15 tras la quinta.

Pero en Bilbao se considera un rasgo de la identidad del club la resistencia a caer en la histeria. La mayoría no secundó a los nerviosos y en la sexta jornada el Athlertic ganó en Anoeta. Desde entonces solo ha perdido un partido de la Liga y otro de la Europa League. En el conjunto de las tres competiciones ha ganado 14, empatado 8 y perdido 2. Ocupa el quinto lugar en la Liga y fue el primero de su grupo en la Europa League. Es el tercer equipo menos goleado (empatado con el Valencia y el Sevilla) y el cuarto más goleador (con el Atlético). Es un buen balance para un club que ocupa el octavo lugar en presupuesto y cuenta con margen de mejora: la edad media del equipo supera en poco los 23 años.

Pero la diferencia fundamental es de otro orden: el Athletic de Bielsa sale siempre a ganar, como demostró en el inolvidable partido contra el Barça en San Mamés, bajo la lluvia de noviembre. El gol es su objetivo. Lleva marcados 45 entre la Liga, la Copa y la Europa League con la particularidad de que se los reparten 14 jugadores.

Hace años, tras la angustiosa temporada 2006-2007, en la que el Athletic acabó en el 17º puesto, al borde del abismo, hubo en Bilbao debates y encuestas en busca de una salida del túnel. Una de las propuestas con más consenso era la de dar prioridad absoluta a Lezama: contratar al mejor coordinador y buscar a los mejores entrenadores en cualquier parte. En ese orden. Para lo primero siempre se pensó en José María Amorrortu. Lo primero que hizo el actual presidente, el exjugador Josu Urrutia, cuando solo era candidato, fue apalabrar su fichaje y el primer servicio de Amorrortu fue convencer a Bielsa para que se fuera a Bilbao. Cuando, días después, el Inter intentó ficharle, su respuesta fue que había dado su palabra al Athletic.

Un hombre de palabra y una persona que no busca excusas: no se queja de los árbitros ni de los horarios o el viento sur. Los jugadores tienen prohibido fingir faltas o quedarse en el suelo para perder tiempo si sufren una y ya no tiran el balón fuera cuando aparece un rival a cinco metros, comportamientos todos ellos que revelan una moral de derrota.

Su principal apuesta personal ha sido De Marcos, un jugador rápido e incansable, capaz de jugar en distintas posiciones (algo que gusta a Del Bosque, sobre todo para las fases finales de los torneos internacionales) y que irrumpe en cualquier parte del campo para crear superioridades inesperadas. La otra novedad ha sido la de colocar a Javi Martínez como central. Fue polémica porque se le echaba en falta en el centro del campo, subiendo balones, pero el tiempo le está dando la razón: el Athletic lleva seis partidos seguidos, entre la Copa y la Liga, sin encajar un gol.

Hoy tendrá enfrente a tres de los seis máximos goleadores de la Liga: Cristiano, Higuaín y Benzema. Pondrán a prueba no solo a los centrales rojiblancos, sino al sistema Bielsa: intensidad sin demagogia, agresividad sin pisar a nadie y apostar por ganar jugando mejor que el rival: las tres cosas que ha traído Bielsa, el anti-Mourinho por antonomasia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de enero de 2012.

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