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Análisis:EL ACENTO

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Pues resulta que sí, que la prensa aún se comporta como el cuarto poder. El presidente alemán, Christian Wulff, democristiano, tuvo la desfachatez de llamar por teléfono al director del diario popular alemán Bild para amenazarle si publicaba una información sobre un préstamo de 500.000 euros que le había hecho un amigo en condiciones sumamente ventajosas. Wulff no había informado de ello al parlamento de Baja Sajonia, el land del que entonces era primer ministro.

Wulff decía que consideraría la publicación una declaración de guerra y hablaba también de consecuencias judiciales. Pero lo mejor del caso es que al no encontrar en el momento de la llamada a su interlocutor, le dejó todo eso en un mensaje en el contestador. Es cierto también que dos días más tarde llamó de nuevo para excusarse, pero el periódico, que tuvo dudas por el aparente arrepentimiento del político, acabó publicando toda la historia, como asimismo hicieron otros diarios. Posteriormente, Wulff ha sostenido que no pretendía impedir la publicación sino solo demorarla un día, pero el diario desmiente esa versión, amenazando, a su vez, con publicar la transcripción íntegra del mensaje, con lo que Wulff aún tiene por delante batalla que librar.

El asunto no sería tan terrible, porque ya se sabe que los políticos gozan de oportunidades que no tiene el común de los mortales, aunque solo sea para ir vestido de gratis, si no fuera porque Wulff es un protegido de la canciller Angela Merkel que hubo de sudar tinta para conseguir que le eligieran presidente en 2010, lo que logró a la tercera votación de los parlamentarios.

El presidente Wulff, cuyo cargo es de los de cortar crisantemos, es decir, casi exclusivamente protocolario, ha dejado claro que no piensa dimitir como pedía inicialmente parte de la opinión y de los socialdemócratas en la oposición. Pero todo indica que hay un viraje popular a su favor, con encuestas en las que el 56% del público pide que no abandone.

Un presidente alemán no es nada sino un ejemplo para la ciudadanía, pero se conoce que esta se halla más que curada de espantos y ya no pide la piel de nadie si no es por causas pero que muy mayores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de enero de 2012