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Editorial:

Decisión imprescindible

La necesaria adjudicación del almacén nuclear se ha retrasado, sin embargo, demasiado tiempo

El Consejo de Ministros del pasado viernes decidió la ubicación del almacén temporal centralizado (ATC) de residuos radiactivos de alta actividad. Se trata de una decisión imprescindible ante la dispersión de los residuos que se van generando, la mayoría en piscinas, o en almacenamientos temporales individuales (ATI), dentro del recinto de las propias centrales, o esperando en Francia, para el caso de los residuos de Vandellòs I, a ser devueltos a España. El accidente de Fukushima ha mostrado que la opción de las piscinas no es la más adecuada, mientras que los ATI son caros e inferiores al ATC en cuanto a seguridad en la custodia de los residuos.

Se trata también de una decisión tardía que debió ser tomada por el Gobierno precedente. En diciembre de 2004 se produjo una votación unánime en el Congreso a favor de la construcción de un ATC y se puso en marcha el procedimiento. El informe técnico se completó a mediados de 2010, estableciéndose la idoneidad de ocho de las localizaciones propuestas. La designación final de Villar de Cañas, en Cuenca, se ajusta a la normativa establecida y viene a culminar un proceso que se había prolongado en demasía con efectos económicos negativos, ya que el retraso registrado requerirá de medidas transitorias, costosas, para acomodar el combustible usado que ya no quepa en las piscinas en tanto se complete la construcción del ATC. Independientemente de la opinión de cada cual respecto de la energía nuclear, es un hecho que los residuos existen y que es preciso custodiarlos mientras se encuentra una solución técnica que permita desactivarlos; de ahí la unanimidad del acuerdo parlamentario de 2004.

El ATC es una instalación poco problemática respecto a los riesgos que supone para el entorno. Existen ya nueve de estas instalaciones en Europa, sin que se haya registrado ningún incidente (no hay reacción de fisión en cadena en los residuos), habiendo escogido España el modelo holandés de Habog, situado en un parque industrial. La construcción del ATC y el parque tecnológico asociado implicará actividad económica y empleos y, una vez concluida, actividad industrial e investigadora que redundará en el progreso de la zona elegida. No es de extrañar la satisfacción de la mayoría de los vecinos de Villar de Cañas y la decepción de los otros municipios candidatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de enero de 2012