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Reportaje:RUTAS URBANAS

Pasajes con secreto

Cinco callejones de Barcelona con personalidad propia y mucho que ver

En plena cuadrícula del Eixample, cien metros de calle. Alguna transitable para el tráfico rodado, otra peatonal e incluso alguna vallada. Unas construidas casi por accidente, otras con el fin de aumentar la edificabilidad de la zona. Cada una con personalidad propia, pero todas inesperadas y agradables sorpresas. He aquí cinco callejones que merece la pena recorrer.

01 El Dorado culinario

PASAJE DE LA CONCEPCIÓN

Si los popes de la ciencia-ficción de los cincuenta y sesenta levantaran la cabeza, no darían crédito. Se suponía que, a estas alturas, estaríamos viajando regularmente a la Luna a hacer la compra y alimentándonos de pequeñas pastillas de colores. En cambio, hemos desviado el progreso hacia la glorificación del Kilómetro Cero y la gula como recuperado símbolo de estatus. La globalizada pasión por la gastronomía tiene en el pasaje de la Concepción su El Dorado. Aquí se encuentra Mur Muri (935 50 06 06), el restaurante de fusión asiática del hotel del mismo nombre, que combina, como es menester en este territorio, la oferta gastronómica de gama alta con la vocación de espacio inevitable para ver y ser visto en Barcelona. A escasos metros, el renovado Mordisco (934 87 96 56); el clásico Tragaluz (934 87 06 21), que ahora acoge también su aproximación a las tapas niponas; el Japonés (934 87 25 92), y Bocagrande (934 67 51 49), desde su apertura el pasado verano acaso el restaurante y bar de copas más de moda de la ciudad (aunque las críticas recibidas en las revistas de diseño han sido más positivas que las vertidas por los expertos gastronómicos). Finalmente, y algo alejado de la idea de restaurante como primera parada de una noche larga con stilettos, Petit Comité (935 50 06 20), de Fermí Puig, ofrece cocina catalana moderna de calidad exquisita. Además, es uno de los pocos restaurantes de la ciudad que incluye en su carta de vinos el cava Bertha, un brebaje que no es de este mundo.

02 Antes del diluvio

PASAJE DE MERCADER

En la esquina del pasaje de Mercader con la calle de Provenza se encontraba el antiguo Cinema Miria, que entre 1924 y 1962 ofreció a los barceloneses experiencias fílmicas en un ambiente aristocrático. Durante una época, el pasaje fue conocido como el de la salud, por la cantidad de consultas médicas que en él se instalaron. Más tarde serían los anticuarios y los negocios alrededor de la exposición y subasta de obras de arte los que definieran el perfil de este callejón. Aquí encontramos la tienda del anticuario Javier Martí (932 15 93 82), escogida por el Disseny Hub como punto de partida para su ruta alrededor del escaparatismo en el Eixample. A pocos metros, la Coctelería Belvedere (932 15 90 88) no solo sirve estos brebajes en el entorno para el que fueron concebidos, sino que aún no ha sido descubierto ni por la juventud hipster ni por las hordas zombis de supuestos expertos en gintonics, lo que le otorga aún ese halo de exclusividad que, admitámoslo, tanto nos gusta.

03 Londres con palmeras

PASAJES DE PERMANYER Y MÉNDEZ VIGO

En Barcelona existen dos enclaves de naturaleza británica. El pasaje de Permanyer y el pasaje de Méndez Vigo, construidos a mediados del siglo XIX con el fin de dotar de más edificabilidad a la cuadrícula proyectada por Cerdà. Son dos callejones empedrados de casas bajas con jardín frontal que recuerdan a las que se hallan en el oeste de Londres, pero con ciertos aires neoclásicos e incluso árabes. En el de Permanyer destacan las mansardas de las edificaciones que dan a las calles colindantes, mientras que el de Méndez Vigo, algo más embrutecido con el paso de los años y los constructores, alberga el Instituto Italiano de Cultura y el pebrer rosa, uno de los árboles más antiguos y peculiares de la ciudad.

04 Dobles parejas

PASAJE DE MARIMÓN

Situado a escasos metros de Francesc Macià, este pequeño tramo de vía -más corto incluso que sus similares en el Eixample- acoge dos de los restaurantes de cocina catalana moderna más celebrados de Barcelona. En Coure (938 02 90 07), Albert Ventura presenta delicias como la liebre rellena de foie, chocolate y setas en un ambiente recogido y de decoración mínima. A escasos metros, los jóvenes Oriol Ivern y Guillem Pla han convertido Hisop (932 41 32 33) en una de las plazas más exclusivas de la ciudad. Espacio reducido, sobrio y con una decoración alrededor del rojo y el blanco, el restaurante ofrece un cochinillo confitado y ahumado con llanegues espectacular. Además, el tramo alberga dos de las tiendas de moda más interesantes de la ciudad. Por un lado, Tresor (www.letresor.es), un espacio alrededor de la indumentaria vintage de diseño, y a escasos metros, Hamptons.

05 República Independiente

PASAJE DE LLUÍS PELLICER

Es, probablemente, el barrio más pequeño de Barcelona. El pasaje de Lluís Pellicer, que debe su nombre a un dibujante, pintor, costumbrista y regidor del Ayuntamiento de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XIX, más que una pequeña calle, es un estado mental. Cuenta con una asociación de amigos con más de dos décadas de historia. Y cada mayo celebran las fiestas mayores del pasaje. Tiene una peculiar diversidad de comercios: un centro cultural y gastronómico bretón (Ty Bihan), uno de los primeros restaurantes japoneses de la ciudad (Bun Sichi), el aterrizaje en Barcelona del chef Marc Roca (Blau), una coctelería de aires cariocas (Por Qué No) o una tienda showroom de moda y diseño que muestra las creaciones de Patricia M Lloreda y su hija, Alexandra Navas (Opera d'Arte).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de diciembre de 2011