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Reportaje:

España sí crece (pero en el espacio)

El sector aeroespacial vadea la crisis, pero teme la caída de las ayudas públicas

Al tiempo que leen estas palabras, el Curiosity llevará recorridos 864.000 kilómetros en su larga y solitaria travesía que le conduce a Marte. Pese a su formidable velocidad -36.000 kilómetros por hora- todavía le faltarán 569,126 millones de kilómetros hasta situarse en la órbita del planeta rojo. Antes, el vehículo de exploración más ambicioso y complejo de la historia, cuya misión es buscar agua y vida, tendrá que soportar un frío sideral y los avatares de un viaje cósmico que le llevarán a aterrizar, si no hay imprevistos, en Marte el próximo mes de agosto. Y lo hará con tecnología española en su interior.

En concreto, la MSL (Mars Science Laboratory, que así se llama la misión que alberga al Curiosity) porta una estación meteorológica diseñada por el Centro de Astrobiología de Madrid (un organismo mixto entre el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial -INTA- y el CSIC). Con ella medirá temperaturas, vientos, radiaciones ultravioleta o la humedad de la atmósfera. Información muy valiosa para conocer un planeta que, tal vez, un día sea lo que Sagan Dos representó para una Humanidad que huía de la destrucción en la novela Cánticos de la lejana Tierra, de Arthur C. Clark. "De hecho, el Curiosity es el rover

Según la consultora DBK, el sector crecerá un 2% este año

La misión espacial a Marte usa tecnología de fabricación nacional

[vehículo todoterreno] más sofisticado que se ha mandado nunca a explorar el espacio", afirma Javier Gómez Elvira, director del Centro de Astrobiología.

En cierta forma, este vehículo representa también otro cántico, el de la gran pujanza de la industria espacial española. Pues en el Curiosity viaja un elemento más creado en nuestro país: el mecanismo de apunte de alta precisión de la antena (denominado HGAG), que permitirá la comunicación entre Marte y la Tierra. La firma de ingeniería Sener (que ha sido el subcontratista elegido por CASA Espacio) lo ha desarrollado en sus instalaciones y es uno de los dispositivos clave en el envío de información.

Todos estos hitos construyen el mapa de una industria con músculo y que tiene un impacto tangible. "Aunque el sector está sufriendo porque los presupuestos internacionales están más contenidos sigue siendo una actividad que genera un gran valor añadido a partir de aplicaciones en aeronáutica, Defensa y diversas tecnologías civiles", relata Rafael Quintana, director general de la unidad de negocio aeroespacial de Sener.

A pesar de esas restricciones presupuestarias, la consultora DBK estima que el sector aeroespacial crecerá en nuestro país un 2% en 2011, hasta redondear la cifra de 6.650 millones de euros. Es verdad que la industria aeronáutica se lleva casi el 90% de los ingresos (5.800 millones) frente a los 711 millones del ámbito espacial, pero también que este último está creciendo más en exportación (15% frente al 2% del mundo aeronáutico) y en cartera de pedidos.

"El sector mueve esos 700 millones de euros, pero lo que resulta muy importante es el retorno de la inversión que se genera", destaca Antonio Cuadrado, director de CASA Espacio y presidente de la patronal del sector, ProEspacio. La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) aporta a España unos 200 millones de euros al año en contratos, que, como se ve, se logran multiplicar.

Sin embargo, la intranquilidad llega con el nuevo Gobierno. La industria trata de no perder el apoyo público (ante los más que seguros recortes que se avecinan) e intenta fijar un plan estratégico con la Administración que lo garantice. "Si apostamos por una soberanía nacional en las comunicaciones [satélites civiles y militares] tenemos que seguir por esta senda", aconseja Antonio Cuadrado. "Por primera vez en la historia, España se encuentra en situación de construir sus propios satélites", enfatiza.

De hecho, el gran valor de esta industria "es que se imbrica en nuestra vida de una doble forma: incrementando la productividad -por ejemplo, en mejoras asociadas al control de flotas de vehículos- y desarrollando el ocio", desgrana Fernando García, director de Comunicaciones y Espacio de Indra. Esta fortaleza se transforma en un crecimiento que hasta 2013 oscilará mundialmente entre el 4% y el 5% al año. Traducido en clave nacional, la aportación de la ESA resulta importante porque ayuda a sostener la "posición de diferencial tecnológico que tenemos", apunta García.

Mientras, su compañero de viaje, el sector aeronáutico, vive estos días un escenario de más competencia debido a la reducción de los ingresos medios por pasajero, las dificultades en la financiación y el incremento de los costes operativos, lo que se ha sustanciado en una mayor presión hacia los fabricantes de equipos, como ITP.

Industria de Turbo Propulsores (ITP) es un grande del aire. Hace poco fijaba su plan estratégico 2011-2015, según el cual al final del mismo deberían alcanzar una facturación de 1.000 millones de euros y, por lo tanto, duplicar las ventas actuales. ¿Se está consiguiendo? "Crecemos un poco más lento de lo esperado, pero no nos ponemos nerviosos porque un año se retrase la demanda", apunta Ignacio Mataix, director general del grupo vizcaíno. Y ahonda: "Nuestro negocio es de largo plazo y estamos en la línea de cumplir el plan". Confían, por ejemplo, en que la entrada en servicio de los modelos A-380, B-787 y A-350 XWB refuerce su posición en los motores de aviones transoceánicos (doble pasillo) donde persiguen una cuota de mercado del 50%.

En el día a día, la industria busca oportunidades en China, Rusia y Brasil, y en fabricantes, además de Boeing o Airbus, como Embraer o Bombardier.

También se mueve en el aire el negocio de Alestis Aerospace. Su presencia en el mercado -donde solo lleva un año de vida- ha supuesto que, por vez primera, Andalucía (cuya industria aeronáutica, por cierto, aumentó un 26% su facturación el año pasado hasta sumar 1.983 millones de euros) cuente con un fabricante de primer nivel (denominados Tier 1). Creada para dar respuesta a la fabricación del A-350 de Airbus, en 2010 cerró un ejercicio con 130 millones de euros en ventas. "Una cifra que queremos multiplicar por cuatro en los próximos cinco o seis años", vaticina Gaizka Grajales, consejero delegado de Alestis.

Por si se lo están preguntando, en los cerca de cuatro minutos que ha tardado en leer este reportaje nuestro Curiosity ha recorrido unos 2.400 kilómetros. Ya falta menos para llegar a Marte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de diciembre de 2011