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Reportaje:

Hello, where is my money?

Enseñanza lleva dos meses sin pagar la beca a los profesores auxiliares de idiomas, licenciados de otros países

Decenas de licenciados y estudiantes extranjeros en su último año de carrera llegan cada curso a Cataluña dispuestos a ayudar a los escolares en el manejo del inglés, italiano, alemán o francés. Son los profesores auxiliares de conversación, unos becarios que constituyen "un recurso de primer orden para estimular el aprendizaje de lenguas extranjeras", presume la Generalitat en su página web. Los alumnos sacan buen provecho de ellos: les ayudan a mejorar la pronunciación, dinamizan las clases de idiomas y despiertan su interés por otros países. Para el Departamento de Enseñanza también son todo ventajas, excepto a la hora de pagar: abonarles la beca acordada (700 euros al mes) se ha convertido este año en un problema y el grupo no han cobrado ni un euro ni en octubre ni en noviembre. "Estamos muy preocupados", admite Joseline Sexton, estadounidense, de Ohio, que trabaja desde octubre en un instituto de secundaria de Sant Just Desvern. Enseñanza declinó ayer ofrecer su versión por el retraso en los pagos, que deja a los becarios en una delicada situación ya que su visado les impide trabajar en otra cosa.

La beca, de 700 euros al mes, impide a los afectados buscar otro trabajo

La jornada semanal de este colectivo es de 12 horas, aunque dedican más a preparar las clases. El año pasado se concedieron 180 becas, la mayoría para licenciados con inglés como lengua materna. Parte del grupo recibe el dinero del Ministerio de Educación, que sí paga al día.

Para los profesores extranjeros el curso empieza en octubre y deberían haber cobrado el primer sueldo a finales de ese mes, pero Enseñanza les ha ido dando largas. "Llevamos preguntando desde principios de noviembre. Primero dijeron que como muy tarde cobraríamos el día 15. Luego, que una semana después. Y ahora nos dicen que en diciembre", explica Joseline, de 24 años. Es el segundo año que la chica, licenciada en Lengua Castellana, Lengua Inglesa y Relaciones Internacionales, participa en el programa. El curso pasado estuvo en Menorca.

Facebook se ha convertido en una válvula de escape para el grupo. "¡Fiesta! ¡Ha llegado el dinero! Espero que todo el mundo haya cobrado!", escribe uno de los afortunados, que cobra del ministerio. "¡Urgh, ya hace dos meses!", se queja una chica. "¿Podemos ser transferidos al ministerio?", pregunta una tercera.

Andrew Figari ya no se fía de lo que le dicen. Lleva dos meses dando clases en un instituto de Sant Antoni de Calonge y haciendo números para pagar la habitación en la que vive, en Girona. "Hay mucho desorden y no podemos confiar en nadie", se queja. "Entiendo que hay crisis, pero no puede ser que a cada uno nos digan una cosa", protesta el chico, licenciado en Economía y Lengua Castellana. Figari, de 23 años, va cada día con compañeros del instituto en coche hasta Calonge. Le gustaría poder pagarles una parte del coste del trayecto, pero no puede hasta que no reciba el dinero.

"Podría pedir un avance al instituto, pero no me siento cómodo", confiesa. Su faceta de economista le sale cuando reflexiona: "Nos dejamos el dinero aquí, en gastos y turismo. Pero este puente nadie va a gastar". En Facebook una chica se compadece de los que no han cobrado: "Venid esta noche a mi fiesta. Yo pago".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de diciembre de 2011