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Diez muertos y cientos de heridos en los violentos choques de El Cairo

Los manifestantes piden la renuncia de la Junta Militar que gobierna el país

Miles de egipcios mantenían ayer su desafío al Ejército por el control de la plaza de Tahrir, en El Cairo, donde se reprodujeron los enfrentamientos entre manifestantes y miembros de las fuerzas de seguridad con un balance de diez muertos, según el Ministerio de Sanidad egipcio. El saldo desde el pasado sábado es de 12 muertos, más de 1.000 heridos y al menos 53 detenidos, según la Red Árabe para la Información de Derechos Humanos.

Los disturbios no cesaron a lo largo de toda la jornada y con la caída del sol se recrudecieron. Una carga del ejército y la policía, que prendió fuego a las tiendas instaladas en el centro de la plaza, logró dispersar a los manifestantes, pero estos se reagruparon después de haber permanecido a cubierto de botes de gases lacrimógenos y disparos en las calles aledañas.

Los militares mantienen las elecciones del próximo día 28

Durante todo el día, el sonido de las sirenas de las ambulancias y de los vehículos blindados antidisturbios se mezclaron con los gritos de "¡Abajo el Ejército!" y "¡Abajo el mariscal!", en referencia a Mohamed Hussein Tantaui, jefe de la Junta Militar que gobierna el país desde la renuncia forzada de Hosni Mubarak el pasado 11 de febrero. "¡Vete, vete, vete!", "Que se vaya él, nosotros no nos vamos", clamaban los manifestantes. Con este sonido de fondo se reunió de urgencia el Consejo de Ministros egipcio, cuya sede está a un par de calles de la plaza y del Ministerio del Interior, donde se desarrollaban los disturbios más graves.

El portavoz del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el general Mushim Fanghari, anunció que no se retrasarán las elecciones legislativas, previstas para el 28 de noviembre. Fanghari subrayó que "los pocos miles" reunidos en Tahrir no representan a los más de 81 millones de egipcios.

El ministro de Cultura, Eimad Abu Ghazy, dimitió en protesta por la actuación de los uniformados en la plaza, según publicó la edición online del diario Al Ahram. Varios partidos egipcios suspendieron la campaña electoral por los disturbios y llamaron a una concentración. "Pedimos que caiga el Gobierno, que se establezca un calendario para que las Fuerzas Armadas entreguen el poder y que se castigue a todos los responsables de los incidentes de hoy", según señalaron en un comunicado.

Las protestas se iniciaron en la madrugada del sábado cuando la policía desalojó a algunos familiares de heridos durante la revolución de febrero. Habían iniciado una acampada después de una concentración el viernes para demandar el traspaso a manos civiles del poder político.

Ante las acusaciones lanzadas por los manifestantes sobre la violencia ejercida por policías y militares, las autoridades han negado que sus agentes utilizaran armas de fuego o pelotas de goma, algo que contradice las declaraciones de los testigos y lo presenciado por esta periodista. Al menos una de las víctimas mortales, un joven de 23 años, falleció por disparos de bala. Numerosos heridos presentaban lesiones causadas por munición de goma.

En otras zonas de la ciudad alejadas de los disturbios, algunos ciudadanos lamentaban la pésima situación del país. Adel, un taxista de 53 años, se quejaba por la ausencia de trabajo. "Ayer apenas gané 10 libras. Antes de la revolución en un día normal podía ganar 40 o 50", aseguró. Otros, directamente acusaban a los manifestantes de Tahrir de estar destruyendo Egipto. La televisión pública ha ayudado a que los ciudadanos se formen esa idea. Su página web ha sido atacada por piratas que colgaron un mensaje en el que aludían a "las tonterías" que vieron el día anterior en las pantallas. "Primero les laméis las botas al depuesto régimen y ahora lo hacéis con el gobernante consejo militar". Los piratas instaron al canal a cubrir las informaciones con honestidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de noviembre de 2011