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El Gobierno avisa de que las tensiones de liquidez restringirán los créditos

Aguirre ve necesario aumentar los ingresos por el desequilibro con los gastos

Otro día más con mensajes económicos inquietantes en el País Vasco. Tras la constatación del estancamiento, el consejero de Economía y Hacienda del Gobierno vasco, Carlos Aguirre, avisó ayer de que si la situación "no mejora", se pueden producir tensiones de liquidez "muy severas" que pueden restringir más el crédito y cortar así las posibilidades "de crecer". Así lo puso de manifiesto durante su participación en un acto del Colegio Vasco de Economistas, con la colaboración de la UPV-EHU

Para Aguirre, la clara dependencia de Euskadi de la economía europea hace que condicione el crecimiento aquí. En su análisis de situación, el consejero vasco indicó que las políticas aplicadas para conseguir los objetivos de déficit público están "dificultando nuestras vías de crecimiento" y, como carencia más inmediata, la falta de liquidez en las empresas.

"Ante un entorno adverso para las cajas, un banco no es malo para sobrevivir"

El consejero habla de la cartera de pedidos "muy débil" de la industria vasca

Insiste en actuar contra la evasión y la elusión fiscal, y la protección social

Al profundizar en esta situación de las industrias, también aludió a que se dispone de una cartera de pedidos "muy débil", que va en paralelo con la paralización de "los mercados", probablemente, según Aguirre, "por la incertidumbre que existe".

Ante la disyuntiva de Europa entre "priorizar la corrección de los desequilibrios para luego crecer, o impulsar una política de crecimiento económico y del empleo a través del estímulo público", el consejero abogó por "una combinación compensada de las dos", pero ha indicado que, si hay que establecer una prioridad, elegiría el crecimiento, porque el principal problema de Europa es que no crecemos, y por tanto no podemos crear empleo".

En relación a la economía vasca, recordó su cifra de crecimiento en el tercer trimestre de un 0,6% interanual, que le permite ir en datos positivos, aunque se aprecia su debilidad. Según adelantó, en el conjunto de 2011, la economía vasca crecerá un 0,8 % "en un perfil de crecimiento muy condicionado por un contexto internacional de enorme incertidumbre" y para 2012 estima un 1,4 %. Precisamente para el primer trimestre del próximo año es cuando el consejero prevé que finalice la fase de pérdida de empleo neto.

Aguirre también se refirió al espíritu de contención de los presupuestos vascos para 2012, que tienen como objetivos fundamentales la creación de empleo, la estabilidad presupuestaria y consolidación fiscal, y la garantía de los servicios y prestaciones sociales. Para él, su "reto más inmediato y evidente" es consolidar y acelerar el ritmo de crecimiento de la economía vasca porque sus tasas de crecimiento no están permitiendo generar empleo, y, desde esa perspectiva, "seguimos considerando que estamos en crisis".

Al abundar en la filosofía seguida en las cuentas vascas, subrayó que no se puede "dejar abandonadas a su suerte" a las personas que más están padeciendo los efectos negativos de la crisis, lo que económica y por ello el gasto social será "una prioridad", recordó.

A su vez, dijo que la política de estabilidad presupuestaria practicada por el Gobierno vasco se ha basado en el ajuste por el lado del gasto, pero el desajuste ha venido por el ingreso. Por eso, adelantó que, en este ejercicio, de nuevo se plantean "recortes del gasto", pero cree que hay que ser conscientes de que "no llegaremos a equilibrar nuestras cuentas únicamente por esta vía", Ante ello, ve "necesario aumentar los ingresos públicos si queremos cumplir el objetivo de estabilidad presupuestaria. Repartir de manera equitativa entre la población las cargas de la crisis implican actuar también sobre los ingresos, en especial sobre la evasión y la elusión fiscal", en línea con los argumentos que el lehendakari, Patxi López, ya planteó en el Parlamento, en el mes de septiembre, en su deseo de llegar a un compromiso con el resto de partidos y, especialmente, de las tres Diputaciones.

Puesto privilegiado de Kutxabank

El director general de la BBK, Ignacio Sánchez Asiain, entiende que Kutxabank tiene una posición "absolutamente privilegiada en términos de solvencia", que le podría dar el primer puesto en el test de estrés a partir de la fusión entre Unicaja y Caja España Duero.

Sánchez Asiain, con un peso decisivo en la gestión de la futura entidad fusionada, sostiene que el acuerdo alcanzado entre las tres cajas vascas aportan "condiciones que son muy importantes de cara a la supervivencia futura dentro del sistema financiero global, con un mayor tamaño, una fortaleza financiera y un negocio bastante sólido", al tiempo, añadió, que se sigue con el "compromiso de la Obra Social". Por ello insistió en que Kutxaban viene a "generar un modelo de negocio específico, de continuar lo que veníamos haciendo las Cajas".

A juicio de Asiain, la caja fusionada estaría en la "clase media entre el quinto y el decimotercer puesto, que está muy lejos de los cuatro grandes, pero permite competir en esa segunda liga y no mucho más abajo, que sería el caso de no realizar esa fusión". Además, aportó que con los datos del Banco de España "seríamos la entidad financiera dentro de las de referencia la de mayor capitalización social". Más adelante, el responsable de BBK aseguró que "tenemos un negocio razonablemente sólido y bien centrado", por lo que "tendríamos liderazgo en dos territorios", Euskadi y las provincias andaluzas de Córdoba y Sevilla y "una presencia relativamente importante en Madrid con 146 oficinas", con una estructura "muy centrada en el negocio minorista y en el negocio hipotecario", dado que el 64 % del activo sería inversión crediticia".

Con todo, Sánchez Asiain admitió que el entorno regulatorio del sistema financiero está "cambiado de forma importante, con mayores exigencias de capital", lo que hace "muy difícil vivir sin acceder a los mercados", y al mismo tiempo existe también un "entorno macroeconómico peor de lo previsto, por lo que estamos hablando en el mejor de los casos de una ralentización de la economía" y "estamos sufriendo un entorno adverso para las cajas", lo que "hace pensar que aquello de ser un banco a lo mejor no es tan malo para sobrevivir en el futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de noviembre de 2011

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