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La UE propone 'euroavales' para que la banca se financie en el mercado

La Autoridad Bancaria Europea cree que son vitales para restaurar el crédito - La garantía sindicada de los países de la Unión choca con resistencias

Tras publicar los detalles sobre el plan de recapitalización de la banca, la Unión Europea trabaja ahora en fórmulas para abrir los mercados mayoristas de modo que las entidades logren financiación suficiente para dar créditos. Según fuentes conocedoras de la situación, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) ha elevado propuestas de modo que las entidades financieras dispongan de euroavales o garantías sindicadas por parte de los diferentes países europeos. La EBA considera que resolver el problema de la financiación a plazo es vital para que el crédito fluya hacia la economía real.

Cuando la EBA presentó su plan de recapitalización de la banca europea a finales de octubre, ya hizo mención a la necesidad de facilitar la liquidez de la banca. En ese momento, subrayó que los avales y garantías que dieron los Estados para abrir los mercados en 2008 a escala nacional, cada uno con su diseño propio, funcionaron bien, pero que ahora se necesitaba "un planteamiento europeo más coordinado".

Los ministros de la UE han encargado a sus 'números dos' estudiar la fórmula

La EBA, en su nota de octubre, hablaba de coordinación sobre "criterios de entrada, precios y condiciones". Sin embargo, el planteamiento que tienen sobre la mesa los ministros de Economía europeos es en realidad mucho más ambicioso. Se trata de un esquema de garantías supranacionales, algo así, salvando las distancias, como el equivalente bancario de los eurobonos.

El razonamiento que hay detrás de ese planteamiento europeo es que las garantías nacionales son de poca utilidad en países como España o Italia, con primas de riesgo de 400 o 500 puntos básicos. Si a eso se suma la comisión por los avales, la conclusión es que a muchas entidades les saldría más caro emitir con aval que sin él. Solo con un esquema de mutualización o sindicalización parcial o total de las garantías se podría desatar el nudo entre los problemas de la deuda soberana y de la solvencia bancaria.

El problema, sin embargo, son de nuevo las resistencias que despierta una iniciativa de este tipo en los países centrales de la UE. Del mismo modo que Alemania u Holanda se han resistido a los eurobonos, muchos países no ven con buenos ojos la idea de una garantía sindicada u otra forma de mutualización de los riesgos de las emisiones bancarias.

La EBA, en todo caso, considera que es vital reabrir los mercados de financiación mayorista para que no se produzca un grave estrangulamiento del crédito en 2012, un año en que hay vencimientos por 800.000 millones. La autoridad bancaria está trabajando estrechamente con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones. En la reunión de los ministros de Economía de la Unión Europea del pasado martes se presentaron diferentes alternativas para los esquemas de garantías, pero no se llegó a ningún acuerdo al respecto. El Ecofin acordó encargar al Comité Económico y Financiero "explorar las opciones para hacer frente a las cuestiones relacionadas con el acceso a la financiación a largo plazo" de la banca. Ese comité está compuesto por los números dos de los Ministerios de Economía y en él España está representada por el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa.

Las garantías para la financiación a largo plazo de la banca constituyen una de las cuatro patas del plan europeo para hacer frente a la crisis de la deuda, quizá a la que menos atención se ha prestado hasta ahora. Las otras tres patas son la recapitalización de la banca, la potenciación del fondo de rescate y el logro de una solución creíble a la crisis griega. El problema es que solo se han concretado -relativamente- los acuerdos sobre recapitalización, mientras que las otras tres cuestiones siguen abiertas.

La EBA cifró en más de 106.447 millones las necesidades de capital de la banca, incluyendo el colchón necesario para hacer frente a pérdidas latentes en la cartera de deuda soberana europea. De esa cifra, a la banca española le correspondían 26.161 millones, aunque con los bonos obligatoriamente convertibles en acciones -que se acabarán admitiendo-, la cifra se reduce en unos 10.000 millones.

La preocupación de los ministros europeos sobre la recapitalización es asegurarse de que se realice efectivamente y de que los bancos no reducen el crédito para cumplir con los coeficientes de solvencia. Los planes de recapitalización deberán pasar primero por los supervisores nacionales y luego por la propia EBA, que pretenden vigilar con lupa que el aumento de la solvencia no se haga cerrando el grifo del crédito ni con meros apuntes contables por cambios no justificados en la ponderación de los activos por riesgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de noviembre de 2011