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Reportaje:

"Mi padre me rodeó del mejor jazz"

Kyle, hijo de Clint Eastwood, trae al Festival de Madrid la música con la que creció

Hay apellidos que marcan. Kyle Eastwood gasta tupé afilado, patillas afiladas y zapatos de tacón igualmente afilados. Como su padre, es un hombre de pocas, pero afiladas palabras: "Soy consciente de que despierto curiosidad, y no me importa. Mi padre ha tenido una carrera profesional asombrosa, desde sus comienzos en el western hasta ahora... ha trabajado duro para llegar adonde está".

Hace tiempo que el hijo del actor, director, pianista y cantante ocasional Clint Eastwood y la actriz, también ocasional, Maggie Johnson, cambió el cine por la música de jazz, y la ciudad de Los Ángeles por París: "Llevo viviendo en Francia desde hace aproximadamente seis años y medio, aquí he grabado mi último álbum y aquí voy a seguir, si no me echan antes...".

Songs from the chateau fue grabado durante dos días en el castillo de Couronneau, en Burdeos. No es fruto de la casualidad: "Es difícil no enamorarse del vino de ese lugar". El último CD del contrabajista y compositor incluye un total de nueve interpretaciones muy diferentes entre sí, lo que ha llevado a algunos a hablar de una cierta "dispersión estilística" en su música: "He metido en un mismo saco todas las cosas que me gustan. El hilo conductor es el jazz. Yo soy un músico de jazz, pero escucho muchos tipos de música diferentes. Mis viajes a lo largo del mundo son una constante fuente de inspiración. Diferentes músicos, países distintos... por ejemplo, me encanta la música africana, y la india. Si te fijas, en mi disco hay jazz, rhythm & blues, funk, ritmos latinos... lo que quieras. Mi consejo es muy simple: no te preocupes por ponerle un nombre. Simplemente, escúchalo".

En Songs from the chateau, el contrabajista se acompaña por el mismo grupo de músicos londinenses que le vienen secundando desde su llegada a Europa. Eastwood es uno más: "No toco apenas solos porque siempre he tenido en mente la idea de desarrollar un sonido de conjunto. Cuando escribo no estoy pensando en mí mismo, sino en cómo va a sonar la música. Llevo tocando con los mismos tipos desde que me vine a vivir a Europa, o casi. Nos sabemos el repertorio al dedillo. Hemos desarrollado un sonido de conjunto que es algo único".

Kyle Eastwood bebió de las fuentes del mejor jazz imaginable mientras estaba bajo la tutela de su padre, notable aficionado al género: "He crecido con la música de Duke Ellington, Stan Kenton, Miles Davis, Dave Brubeck... Mi padre me rodeó de ese sonido cuando era niño. Lo mejor de lo mejor. Desde que era un crío, he acompañado a mi padre a los conciertos, y debo decir que tiene un gusto exquisito con la música. Así pues, esta es la música que amo: el jazz con mayúsculas".

Aún en la distancia, padre e hijo se mantienen en contacto permanente: "Le voy a decir algo: estoy muy orgulloso de ser el hijo de mi padre". Un par de veces al año, Kyle viaja a Los Ángeles para dar continuidad a una colaboración laboral paterno-filial que ha dado sus frutos en Banderas de nuestros padres, Million dollar baby o Gran Torino. "Sencillamente nos juntamos de vez en cuando para un proyecto concreto y hasta el siguiente, que puede tardar lo que sea. Resulta muy fácil trabajar con mi padre, es alguien que da mucha libertad creativa a sus colaboradores. Claro, yo he crecido a su lado y sé lo que le gusta y cuándo tiene el día atravesado y es mejor dejarle solo. Yo diría que mi padre es muy serio con el trabajo, igual que yo".

Esta noche, Kyle Eastwood interpretará por vez primera la música de Songs from the chateau para el público madrileño: "Me encanta España, particular-mente el sur. Por eso se me ocurrió titular una de las piezas con el nombre de Andalucía. Estaba trabajando en una melodía muy potente, empecé a darle vueltas al título y, de inmediato, me vino a la cabeza la imagen de las ciudades andaluzas que amo, Sevilla, Málaga...". Para el concierto de esta noche, el protagonista promete dos cosas: "Diversión y variedad. Trato de que todo el mundo pueda encontrar algo que le guste en mi música. La idea es que no tienes que ser un aficionado al jazz para que te guste. En mis conciertos, como en el disco, hay de todo para todos los gustos".

Kyle Eastwood. Festival de Jazz de Madrid. Teatro Fernán Gómez. A las 21.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de noviembre de 2011