Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pugna por el control de la cultura

El consejero Ferran Mascarell quiere crear un consorcio que incluya el Macba, el CCCB y la Filmoteca - El teniente de alcalde Jaume Ciurana pretende articular todo el arte contemporáneo a través del museo del Raval

Artur Mas tiene sobre la mesa el proyecto de reorganización de las grandes instituciones culturales de Barcelona que le ha presentado el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, pero el teniente de alcalde de Barcelona Jaume Ciurana tiene otro. El presidente de la Generalitat deberá decidir en los próximos días. El plan de quien las dirigió durante muchos años, en su condición de responsable del área cultural del Consistorio cuando era alcalde el socialista Joan Clos, consiste en la creación de un gran consorcio que, según el modelo del Centro Pompidou de París, agrupe el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), el Museo de Arte Contemporáneo (Macba) y la Filmoteca de Cataluña, las tres grandes instituciones situadas en el eje cultural del Raval, a las que también podría sumarse el Arts Santa Mònica.

El control político de estas tres instituciones es dispar. El CCCB depende de la Diputación y es su presidente quien nombra al director, el Macba es un consorcio en el que están presentes a partes iguales el Ayuntamiento y la Generalitat, y la Filmoteca depende de la Generalitat. En otros tiempos hubiera hecho falta tejer un laborioso consenso entre varios partidos. En las actuales circunstancias, la presencia de CiU en todos estos organismos da carta blanca a Mas.

El plan que defiende el convergente Ciurana, un hombre que -significativamente- ejerció de jefe de la oposición frente a Mascarell cuando este ocupaba el que ahora es su cargo, es menos ambicioso: consiste en articular el arte contemporáneo en torno al Macba, buscando el acomodo de los espacios de Fabra y Coats y el canódromo. El director del museo, Bartomeu Marí, presidió ayer la comisión que debe elaborar el proyecto.La pugna entre Mascarell -un independiente próximo al presidente de la Generalitat- y Ciurana -el prototipo de hombre de partido- remite a un clásico de la práctica política, aderezado con la existencia larvada de una rivalidad antigua. Si Mas rechaza la propuesta de Mascarell, este quedará debilitado, pero también lo será el Gobierno de CiU. Si Ciurana no consigue imponer su proyecto, evidenciará un poco más la inoperancia del actual gobierno municipal minoritario de Xavier Trias, paralizado desde su constitución por la pugna de intereses contrapuestos del resto de partidos. El reciente pleno municipal que debatió y aprobó -por unanimidad- el mandato para terminar las obras del canódromo, un espacio destinado a acoger el arte más experimental, ha sido el mejor ejemplo de lo aleatoria que puede ser la política municipal barcelonesa.

El enfrentamiento entre Mascarell y Ciurana se produce, además, en el contexto de un vacío de poder en algunas de las grandes instituciones culturales. La joya de la corona, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), está sin director desde que acabó el mandato de Maite Ocaña, el pasado mes de agosto. El del director del CCCB, Josep Ramoneda, expira a final de año.

Condiciones

La presentación de candidaturas al concurso para la dirección del MNAC se cerró el pasado 31 de octubre. Había cierto consenso en que el favorito para suceder a Ocaña era el actual director del Museo Picasso, Pepe Serra. Este, sin embargo, hizo saber al Ayuntamiento sus condiciones para seguir al frente del museo de la calle de Montcada, que administrativamente no es más que una dependencia del Ayuntamiento: que se le dotara de autonomía y personalidad jurídica, algo a lo que Ciurana accedió. Otros candidatos que se conozcan son la crítica y comisaria Pilar Parcerisas; el director adjunto del Instituto Ramon Llull, Àlex Susanna, y el conservador del museo Dalí de Florida, William Jeffett.

La reciente crisis del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Conca), 10 de cuyos 11 miembros presentaron su dimisión el pasado lunes en protesta por la pretensión del Ejecutivo de limitar sus atribuciones en el contexto de la llamada ley ómnibus, ha puesto el foco sobre el nombre de la única no dimisionaria: Parcerisas, que parece que podría disputarle el cargo a Serra. Este último tenía un curioso handicap: su tío, el socialista Narcís Serra, preside el patronato, pero anunció que se "ausentaba" del proceso de selección".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de noviembre de 2011