Grecia busca un primer ministro de consenso para seguir en el euro

Lukas Papadimos, exvicepresidente del BCE, es el candidato con más apoyos

Nadie, salvo un contestador automático, respondía ayer al teléfono del despacho de Lukas Papadimos, en el edificio Littuaer-352 de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), donde se encuentra como profesor visitante. Papadimos no estaba disponible y si la grabación pudiese seguir hablando, añadiría que había tomado un avión hacia Atenas porque su país le había llamado. Los dos grandes partidos políticos griegos se habían puesto de acuerdo en que Papadimos, exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), era el mejor para dirigir el Gobierno de coalición que intentan formar tras la caída del aún primer ministro, Yorgos Papandreu, que no puede dimitir hasta que se forme el nuevo Ejecutivo.

La nueva coalición suma 238 de los 300 diputados del Parlamento
Papandreu llamó ayer al presidente de la CE y a la canciller alemana
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El economista bombero

Papandreu, presidente del Partido Socialista griego (Pasok), mantuvo conversaciones a lo largo del día con Antoni Samaras, el líder de la oposición, del partido de centro-derecha Nueva Democracia, para configurar el equipo que apruebe el segundo rescate financiero de Grecia y salve al país de la quiebra. Suman una holgada mayoría, 238 de los 300 diputados del Parlamento, pese a que la coalición izquierdista Syriza y el Partido Comunista rechazan el pacto.

Papadimos conoce la economía helena como la palma de su mano (fue gobernador del Banco de Grecia entre 1994 y 2002), sabe manejarse en Europa (tras su paso por el BCE) y entiende el lenguaje de los mercados. Además, pilotó la llegada de la moneda única al país. Lo que no estaba claro es que aceptara el puesto.

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En la sede del Banco de Grecia, en la calle Panepistimiou, un grupo de guardias de seguridad atendían a las cámaras del edificio mientras Papadimos volaba hacia Atenas. "Un tipo serio y callado, pero aún no es seguro que vaya a volver, ¿no?", decía sobre Papadimos uno de los veteranos, con 25 años a la espalda protegiendo el edificio, y que reclamaba anonimato. El exgobernador podía, de algún modo, volver a ser su jefe, pero en mayúsculas.

Pero el estado de las cosas caduca muy rápido estos días en Atenas y a media tarde la figura de Papadimos empezó a palidecer en la fotografía. La cadena griega Mega TV puso sobre la mesa el nombre del académico Nikiforos Diamandouros, Defensor del Pueblo Europeo. Fuentes del Gobierno explicaron a este periódico que las conversaciones con el exvicepresidente del BCE se habían complicado, ya que el de momento profesor de Harvard tenía reservas y cuestionaba asumir tamaña responsabilidad teniendo de margen solo hasta el 19 de febrero, fecha pactada para las elecciones. Otro nombre que corría como la pólvora era el de Panagiotis Roumeliotis, representante griego en el Fondo Monetario internacional. A las once de la noche, Papadimos ya estaba en Atenas, según fuentes del Ejecutivo.

Todo lo demás seguía en el aire. Cada minuto que pasa añade presión sobre las finanzas helenas, porque la caja necesita recursos cuanto antes para pagar los vencimientos de deuda que se le avecinan este mes y en diciembre, y los 8.000 millones de euros correspondientes al sexto tramo de ayuda del primer plan de salvamento financiero no llegarán hasta que un nuevo primer ministro responda por el país.

Ese nuevo dirigente tendrá que recomponer las relaciones con el eje franco-alemán o, mejor, con el eje germano-francés, que está liderando las negociaciones por la crisis del euro. Papandreu acabó mal con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en su última reunión con los líderes europeos, la semana pasada, aprovechando la cumbre del G-20 que se celebraba en Cannes, cuando había lanzado ese órdago de someter el rescate financiero a un referéndum.

Fue el primer ministro griego quien ayer telefoneó al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y a la canciller alemana para comunicarles que Grecia iba a formar ese Gobierno de unidad para evitar la bancarrota, lo que fue recibido con alivio. El Ejecutivo de transición también tiene que restablecer la imagen de Grecia ante los inversores, tras dos años en la diana. El Parlamento tendrá que aprobar la formación del nuevo Gobierno. Entonces será efectiva también la dimisión de Papandreu. Hoy puede hacerse el anuncio oficial. Es la misma semana en la que también parece acabarse el tiempo de Silvio Berlusconi en Italia.

Si los mercados hiciesen declaraciones, la de ayer sobre los últimos acontecimientos en Grecia hubiese sido algo confusa, en línea con la vida política del país. La prima de riesgo de la deuda, que es el termómetro de la fiabilidad que tiene el país como pagador (mide el diferencial entre el interés que se paga por los bonos a 10 años respecto a los alemanes, considerados la referencia), se disparó 92 puntos básicos, hasta los 2.587. En cambio, la Bolsa ganó un 1,39%.

Lukas Papadimos  sale de la oficina del primer ministro griego, el pasado 31 de agosto.
Lukas Papadimos sale de la oficina del primer ministro griego, el pasado 31 de agosto.ORESTIS PANAGIOTOU (EFE)

Sobre la firma

Amanda Mars

Corresponsal jefe de EL PAÍS en EE UU. Comenzó su carrera en 2001 en Europa Press, pasó por La Gaceta de los Negocios y en 2006 se incorporó a EL PAÍS, donde fue subjefa de Economía y corresponsal en Nueva York. Desde 2017 vive en Washington. Ha cubierto dos elecciones presidenciales, unas legislativas, dos impeachment y un asalto al Capitolio.

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