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Salud

Un agujero de 0,5 milímetros para intervenir el túnel carpiano

Llega la cirugía mínimamente invasiva para el paciente que pierde fuerza en la mano y no puede hacer vida normal - 26.000 personas se operan al año en España

Hay avances que se miden en milímetros. En este caso, los 0,5 de la incisión que José Manuel Rojo acaba de practicar en la muñeca de María Pilar Exojo en un quirófano de la unidad de cirugía ambulatoria del hospital Gregorio Marañón de Madrid. "Los libros dicen que para operar el túnel carpiano hay que hacer una incisión de cuatro centímetros, pero mira esta", dice el médico con orgullo.

También se puede medir en minutos. De los 15 minutos de operación propiamente dicha (desde que el paciente está anestesiado y el médico listo) de la técnica tradicional a los menos de cinco del método desarrollado por Rojo, que en esta demostración para EL PAÍS se ha recreado en las explicaciones y ha utilizado casi 10. "Y eso es dinero; en las operaciones donde se ahorran, al menos, 2.000 euros", añade.

La recuperación del enfermo se reduce de seis semanas a tres días

La técnica espera ser avalada por el hospital para su aplicación masiva

O en días. De los menos de tres que calcula que va a tardar Pilar Exojo en recuperarse, a las seis semanas de media que lleva el posoperatorio tradicional (y eso si no se complica, como le pasó a Exojo hace tres años, que estuvo dos meses y luce una cicatriz de cuatro centímetros en la otra muñeca).

La operación de túnel carpiano es la más frecuente de las de mano. Solo en Madrid se practican unas 4.000 al año (lo que, extrapolado, da más de 26.000 en España). Consiste en liberar los nervios de la presión de una polea que los fijan en el paso más estrecho que va desde el brazo a la mano, a la altura de la muñeca -una especie de desfiladero lleno de vasos sanguíneos, tendones y nervios que hacen que funcione la herramienta más precisa del ser humano, la mano-. Parece una tontería, pero no lo es. Cuando esta brida aprieta, el paciente pierde fuerza, siente dolor y queda imposibilitado para llevar una vida normal.

Rojo tuvo la idea de simplificar el proceso viendo a los fabricantes de maquetas que construyen barcos dentro de botellas. "Solo que la muñeca no es transparente como el vidrio", dice el médico. Pero el efecto lo ha conseguido con un ecógrafo portátil, con el que el cirujano se orienta para abrir un pequeño túnel desde el antebrazo, dos dedos antes de la muñeca, por el que introducirá la aguja provista de una cuchilla que le permitirá cortar la polea que oprime a los nervios. Lo hace con una pequeña aguja con la que va abriendo un camino aprovechando uno natural entre el techo del tendón y la parte más externa de la mano.

La intervención parece rápida y sencilla. "Podría hacer más de 20 en una mañana", presume el médico. Ha bastado con introducir una especie de aguja (parecida a las de ganchillo) con una cuchillita en la punta. Con ella se ha cortado la polea. Dos gotas de sangre marcan el lugar por donde se ha hecho la incisión. Pilar Exojo sale encantada. Aunque pidió que la sedaran bien porque la vez anterior le molestó mucho, esta vez admite que todo ha sido "mucho mejor".

Rojo y su equipo, que ya han publicado resultados de sus técnicas en varias revistas (Ultrasound Medicine y Bone Joint Surgery, entre otras) y la han presentado en congresos, están a la espera de que la técnica, aún en pruebas, reciba el visto bueno del hospital para un uso masivo. Aunque, en el fondo, más que el permiso lo que quiere es el aval. "La técnica se puede aplicar a 26 tipos de intervenciones de mano de las que solo en Madrid se hacen 13.500 al año [unas 90.000 en España], aunque la de túnel carpiano sea la más frecuente (aproximadamente un 30% del total)", insiste el médico. Los resultados están siendo tan buenos que esperan la visita de cirujanos de la prestigiosa Clínica Mayo de EE UU para exponerles la técnica.

Además, cuando el sistema acabe los ensayos, se podrá hacer "en ambulatorios". De hecho, parte del proyecto es la elaboración en un centro de salud de Vallecas, el barrio de Madrid cuya atención corresponde al Gregorio Marañón. Esto significaría acercar aún más la técnica al paciente, y abaratarla -"bastarían un médico, una enfermera y una auxiliar"-.

Pilar Exojo hace ya un rato que ha dejado el quirófano. Cuando se le pase el efecto de la sedación, se irá a casa. "A ver si me va mejor que la otra vez", comenta. Antes de la intervención ha contado que hace tres años la herida se cerró en falso (primero por fuera que por dentro), y que eso retrasó su rehabilitación. Ha aprovechado para operarse ahora que está en paro -es educadora infantil-, pero no podrá descansar demasiado. "Tengo dos niñas, y ellas no me han dado la baja", dice.

Las revisiones, eso sí, no le quitarán mucho tiempo. "Ahora, como estamos de pruebas, les hacemos venir más, pero la idea es que con una vez a la semana o a los 15 días sea suficiente. Y luego que hagan vida normal", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 2011