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Los argentinos recelan del peso y se refugian en el dólar

En el primer semestre del año se han fugado del país 2.155 millones de euros

Argentina crece a uno de los ritmos más rápidos de Latinoamérica, pese a la crisis de la eurozona. La mayoría de su población está conforme con su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que acaba de ser reelegida. Sin embargo, empresas, bancos y ciudadanos de alto poder adquisitivo desconfían de la moneda argentina y no dejan de comprar dólares, clásico refugio de ahorro en este país acostumbrado a una historia de devaluaciones cada cierto tiempo.

En el primer semestre de 2011 se han fugado de Argentina el equivalente a 2.155 millones de euros, según el balance de pagos, y se calcula que solo en el tercer trimestre se superó esa cifra. La salida de capitales puede superar a la de 2009, cuando Argentina sufría el contagio de la crisis mundial.

El temor a una devaluación de la moneda local ha aumentado

Ante semejante fuga de divisas, el Banco Central ha reaccionado con fuertes compras de dólares para mantener la cotización de la moneda estadounidense en un cambio de 4,26 pesos. En lo que va de octubre, se desprendió de 1.800 millones de dólares, frente a 1.499 millones vendidos en septiembre. El Banco Central, que también usa sus recursos para que el Tesoro pague deudas, ha perdido este año su marca histórica de reservas, de 37.157 millones de euros, y cuenta con 33.625 millones.

El Gobierno atribuía la demanda de dólares a la incertidumbre que en Argentina provoca toda elección presidencial. Sin embargo, continúa el apetito por la moneda estadounidense, pese a su debilidad en el resto del mundo. A partir del lunes pasado, un día después de los comicios, el Banco Central, Hacienda y la unidad contra el lavado de dinero reforzaron los controles en la City porteña para velar por el cumplimiento de las leyes penales cambiaria y tributaria, dado que más de un inversor adquiere divisas con dinero negro. Hubo dos detenidos.

Fernández redobló la estrategia para recuperar dólares el miércoles cuando decretó que las petroleras, como Repsol YPF, y las mineras debían comenzar a liquidar el 100% de las divisas de sus exportaciones en Argentina. Hasta ahora solo debían vender aquí el 30%, un privilegio con el que no contaban los exportadores agrícolas. Ese mismo día, el Ejecutivo ordenó que las aseguradoras, como Mapfre, deberán repatriar sus inversiones en el exterior en el periodo de 50 días.

La metralleta de medidas continuó el jueves cuando el Banco Central dispuso que los no residentes deberán registrar el ingreso de capitales en el mercado local de cambios cuando compren activos locales. Además, obligó a quienes adquieren activos en el exterior por más de 176.000 euros anuales a justificar el origen de los fondos. A partir de hoy lunes todo aquel que adquiera divisas deberá ser autorizado en ese mismo momento por Hacienda, que controlará por vía informática si el comprador cuenta con suficientes ingresos declarados.

Los argentinos que compran dólares lo hacen por la incertidumbre sobre un eventual impacto de la crisis de la eurozona, pero sobre todo porque consideran que el peso se encuentra sobrevalorado después de años de inflación superior al 20% anual en los que la cotización de la moneda norteamericana apenas subió. El temor a una devaluación del peso, que el Gobierno de Fernández ha descartado, se ha acrecentado en los últimos dos meses, a partir de la depreciación del real, antes sobrevalorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de octubre de 2011