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poesía

Saul Williams contra los tópicos

Triunfó en Sundance y en Cannes con 'Slam', su autobiografía de poeta callejero. En tiempos de 'bling bling' quiso devolver el peso intelectual al rap, género del que luego renegó. Hoy sus recitales son, dice, como las protestas del 15-M

El músico, poeta y actor estadounidense Saul Williams no sabe qué va a recitar el próximo viernes en La Casa Encendida. Programado en el marco del festival Yuxtaposiciones, el autor de List of demands viene a realizar un recital de spoken word. Sabe, pues, que habrá palabras, pero no sabe aún cuáles. "Depende de cómo me sienta aquella noche. Lo decidiré antes de subir al escenario. Mis recitales hoy son un poco como los actos de protesta en Madrid o Nueva York", comenta desde su ático en París. "Surgen de la pulsión de saber que algo diferente debe suceder, pero sin saber exactamente qué ni cómo lograrlo. Esto es lo mágico de estas protestas, que la gente siente una especie de llamada a la participación y la queja. Por eso son tan festivas y coloridas, porque aún no han solucionado el problema de qué vendrá después. Así vivo hoy mi carrera".

Saul Williams tampoco tiene muy claro cómo definir Volcanic sunlight, su retorno discográfico tras cuatro años de silencio, que saldrá al mercado una semana después de su actuación en Madrid. Hasta horas antes de esta entrevista, había decidido publicitarlo como su álbum "sin ira". Con un sonido menos agresivo que sus anteriores referencias musicales y el verbo menos arisco de toda su carrera, tanto musical como poética, el largo se presentaba como un acto de ruptura en un devenir marcado por la denuncia, a veces lírica, a veces confrontacional, de las miserias de este mundo. Pero hoy ya no. "He estado escuchando las canciones de nuevo y no creo que haya suavizado mi discurso. Simplemente he buscado más la melodía. Siempre he sentido envidia de los artistas que tiene temas divertidos que tocar en directo y que hacen que la gente levante las manos y se bese. Yo quería unos cuantos de esos y aquí los tengo".

Este neoyorquino de 39 años saltó a la fama a finales de los años noventa, cuando ejerció de guionista y protagonista de Slam, un filme que, a partir de su biografía como poeta callejero, narraba la génesis de este movimiento en el que se encontraban Allen Ginsberg y Public Enemy. La película se llevó el Gran Premio del Jurado en Sundance y la Camera d'Or en Cannes. "Estuvo bien, porque yo había estudiado arte dramático y me moría por actuar. El problema es que me tocó escribirla y eso es costoso. Siempre quise ser actor porque es fácil. Además, a pesar de ser un filme independiente, tuve que hacer muchas concesiones. Me sirvió para comprender que el universo alternativo está más cargado de política que el masivo. Mira, he editado cuatro libros de poesía con la MTV y jamás he tenido un problema. Cada idea que les presento la celebran como genial. Supongo que me tienen publicando poesía para limpiar su imagen de lavacerebros adolescentes, pero, sea como sea, mi ego les debe la vida". Desde entonces, ha aparecido en otros cinco filmes. Y acaba de retornar de Senegal, donde ha estado rodando la producción francesa Aujourd'hui.

A los tres años de arrasar en la pantalla grande, Williams debutaba con el disco Amethyst rockstar, producido por Rick Rubin y publicitado como el largo que iba a devolver el posicionamiento intelectual al mundo del hip-hop. "Rick Rubin quería que hiciera hip-hop. Me negué". Los recuerdos que tiene el poeta del productor rey Midas que devolvió a la vida a Johnny Cash no son demasiado buenos. "Él asumía que, como venía del arte callejero y era negro, debía hacer un disco de hip-hop. Pero las cosas no son así. Blancos y negros tenemos tres siglos de historia en común en EE UU", interviene el autor, quien insiste en desmontar la mayoría de mitos sobre los que se erige lo más celebrado de su biografía. "Con 13 años rapeaba sobre tías y coches. Menudo rebelde. List of demands, mi tema supuestamente más combativo, lo escribí un día soleado en que me encontraba la mar de feliz, pero necesitaba una producción salvaje para contrarrestar ese hecho. El resultado fue que incluso Nike se la quedó para un anuncio, algo que me valió críticas por parte de un sector del público y la crítica, que no entendieron lo maravilloso de que una compañía como esa haga famoso un tema como aquel".

Mucho mejores recuerdos guarda de sus posteriores experiencias con Trent Reznor, líder de Nine Inch Nails. "Trent siempre ha sido muy amable conmigo y ha entendido tanto el mensaje de mis letras como mi interés musical. Yo no sabía quién era él cuando se interesó por producirme. Solo había visto muchos adolescentes de negro con cara de pocos amigos que lucían camisetas de su grupo. No sabía qué iba salir de todo eso. Pero así es como he funcionado siempre y no me ha ido mal. Veo todo París desde mi azotea".

Saul Williams actúa el 4 de noviembre en La Casa Encendida.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 2011

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