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Reportaje:Talentos

El último de la clase en llegar

Kike Maíllo, compañero de J. A. Bayona y Roser Aguilar en la escuela de cine, debuta como director con 'Eva'

En un rincón de la productora Escándalo, el ramal industrial de la Escuela de Cine de Cataluña (Escac), en el suelo y apoyada contra la pared, descansa la orla de la primera promoción de la Escac, la que empezó a estudiar en 1994: allí se ve, con cara de criínes, a Juan Antonio Bayona (El orfanato), a Roser Aguilar (Lo mejor de mí), a Kike Maíllo y a un puñado de chicos, muchos de ellos ahora reputados técnicos de cine.

A Bayona y a Aguilar cualquier cinéfilo los conoce, pero, ¿qué pasó con Maíllo (Barcelona, 1975), el compañero de andanzas y de festivales de Bayona, el autor de cortos como Las cabras de Freud y Los perros de Pavlov? "Pues que dediqué cuatro años a la adaptación de una obra de teatro que final no salió, y me alegro de ello, y luego he estado otros cuatro años con Eva", cuenta Maíllo, que además de sus cuatro años como alumno en la Escac lleva allí 11 como profesor y ha dirigido además publicidad, series de televisión y videoclips. "Viendo cine encuentras tus fibias y tus fobias, pero solo haciendo cine encuentras tu voz. Y en la Escac rodamos y rodamos". Ahora Eva le lanza como director de cine con "un melodrama con algo de Beautiful girls", según su propia definición, bañado de ciencia ficción (hay robots) y que tras las buenas críticas que recibió en Venecia y Sitges se estrena este viernes en salas en España. "Me encanta haber debutado con Eva, porque no es un encargo, sino un trabajo que tiene mucho de mí y del que me siento orgulloso".

"En muchas casas hay muebles viejos y un iPhone, eso es retrofuturismo"

Eva no se ha rodado como cualquier otro debut. Por de pronto, la posproducción ha durado dos años, necesarios para todos los retoques digitales. Además, cuando Maíllo y los productores empezaron con el guion, en su segunda versión decidieron que necesitaban un dramaturgo a su lado. Consultaron a Sergi Belbel por si conocía a alguien, y el mismo Belbel se apuntó. Daniel Brühl protagoniza la película no por el guion, que le pareció bueno, sino porque en un teaser vio que se podía fiar de los efectos digitales. Y Maíllo siguió hacia adelante. "Nunca dudé que iba a hacer una película y a la vez era consciente de toda la gente que se queda fuera de esa carrera". Eva es un melodrama con un canto al retrofuturismo. "No quería caer en ese futurismo húmedo, frío, apocalíptico... La mayoría de los que hacemos pelis somos de clase media, y nada nos hace pensar que en dos siglos que la clase media vaya a desaparecer. Ese futuro-putada nace de los cómics: provoca tensión pero no es honesto. En muchas casas hay muebles viejos y un iPhone, eso es retrofuturismo. Una paradoja estética que me gusta y que seguirá: nadie tira todas sus cosas a la basura".

Con esa idea de que "el futuro ya está aquí", Maíllo espera que a ver Eva entre público poco habitual de la ciencia-ficción. "Es un melodrama con personajes tristones". ¿Y ahora? "Es más fácil rodar un debut que un segundo filme. Pero ya sé que debo tener proyectos en marcha... y los tengo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de octubre de 2011