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El tráfico reconquista Sevilla

La derogación de las restricciones de circulación para los vehículos privados ha devuelto al casco histórico los atascos y los coches mal aparcados

La plataforma Carril-bici de Córdoba concedió en 2008 al Ayuntamiento de Sevilla su premio Ring-Ring (que reconoce la labor más positiva a favor de la movilidad sostenible) por el servicio de préstamos de bicicletas. La semana pasada, el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido (PP), fue también galardonado en la convocatoria de 2011 de estos premios, pero le ha correspondido el Pinchazo, que reprueba actuaciones negativas en este terreno. La plataforma explica con ironía la concesión a Zoido "por su política, innovadora en toda Europa, en contra de la movilidad sostenible, consistente en eliminar la Oficina de la Bicicleta de Sevilla o facilitar el acceso de coches al centro histórico de Sevilla derogando el plan Centro".

Los comerciantes aseguran que hay indicios de que han subido las ventas

Algunos vecinos lamentan que es más difícil caminar ahora por el centro

La ciudad ha pasado en tres meses de ser el referente al que ponían de buen hacer para asociaciones ecologistas, de peatones y ciclistas, a recibir las críticas de estos mismos sectores. Igual de drástico, pero en sentido contrario, ha sido el cambio de opinión de los comerciantes del centro, que antes auguraban la muerte del sector y ahora vislumbran su reactivación. En medio, queda la victoria arrolladora del PP en las elecciones municipales y la llegada de Zoido a la alcaldía con una determinación firme: derogar el Plan Centro el dispositivo de tráfico que restringía a 45 minutos la libre circulación de los vehículos privados por el casco histórico.

El PP anuló el plan el 29 de julio. La fecha que para los detractores de la decisión municipal marca un paso de gigante, pero hacia atrás, en la política de movilidad de Sevilla. El mes de agosto, con la ciudad medio vacía, sirvió para que la transición fuera tranquila, pero el retorno a la rutina ha devuelto a las calles el ruido del claxon, los atascos y los coches mal aparcados. "Llevo dos días saliendo de mi casa y encontrándome en mi puerta, encima de la acera, el mismo coche. Tengo que salir de lado", cuenta Carmen Alférez, vecina de la calle Relator, en el barrio de La Alameda.

La asociación vecinal del casco norte La Revuelta creó el pasado verano el blog La mirada revoltosa, que se presenta como un "banco de imágenes y testimonios sobre los estragos que la nueva invasión del coche privado está ocasionando en el casco antiguo de Sevilla". Cada día cuelgan fotos que envían vecinos y sevillanos de otras zonas que acuden al centro y se topan con obstáculos, casi siempre en forma de atascos y vehículos mal aparcados. En las publicadas el pasado viernes hay dos con vehículos cómodamente estacionados en una acera amplia y otra con un utilitario rojo aparcado con pericia en una curva de la calzada e invadiendo por completo la estrecha acera peatonal. "Os dejamos esta imagen tan pop de una situación tan heavy", escribieron los responsables del blog al presentar la imagen.

Como suele ocurrir, todo depende del cristal con que se mire. El vicepresidente de la asociación de comerciantes del centro (Aprocom), Tomás González, no observa ese caos de tráfico de los que se quejan los defensores del plan Centro. "No hay caos en absoluto. Hay coches en la calle, pero no se puede criminalizar al vehículo. Ese caos es el pataleo de los que tienen ahora un gobierno municipal diferente al que a ellos les gustaba", sostiene González, en referencia a los supuestos interesas partidistas de los que se acusan los defensores y detractores de las restricciones de tráfico.

González cree que es pronto para constatar que la derogación del plan haya favorecido a los comercios de la zona, pero asegura que hay "claros indicios". Se aferra también al último estudio del mercado laboral de la consultora BNP Paribas Real Estate, presentado hace unos días. Según el informe, la derogación del plan Centro puede estar detrás de que importantes empresas nacionales e internacionales se hayan interesado en los últimos meses por implantarse en el casco histórico. El estudio, curiosamente, también destaca el efecto positivo del proyecto Metropol-Parasol (las polémicas setas de la Encarnación) para los negocios del entorno y el "renacimiento comercial" que ha supuesto la peatonalización de la calle Asunción, en el barrio de Los Remedios, dos de las actuaciones a las que con más contundencia se enfrentó el PP cuando estaba en la oposición.

En algo sí coinciden los comerciantes con los defensores de las limitaciones de tráfico: pedir que mejore el transporte público y que haya bolsas de aparcamientos en la periferia del centro. "Lo importante es que existan alternativas y que sea el ciudadano el que elija si viene en coche o no", asegura el vicepresidente de Aprocom.

Pablo Barco, portavoz de la asociación Peatones de Sevilla, es menos optimista. En su opinión, la derogación del plan amenaza con eliminar de un golpe "la cultura" que se había creado entre los sevillanos de ver el centro como un lugar amable y con el peatón como protagonista. "Este es el paso previo para crear una cultura diferente: el centro pertenece a los coches", lamenta Barco.

Como alternativa, además de transporte público, el portavoz de Peatones de Sevilla propone que se reduzca la velocidad de los coches en el centro a un máximo de 30 kilómetros por hora. "Y 20 en algunas zonas". "Los coches ahora pasan a 50 y es un auténtico peligro". Su temor enlaza con otra de las quejas habituales de vecinos y visitantes del centro: la estrechez de algunas aceras, lo que obliga al viandante a bajar a la calzada para pasar por algunos tramos. "Es un problema histórico de Sevilla. Calles y aceras estrechas en las que los peatones compiten con los vehículos", apunta Barco. Si la acera, además, queda invadida por un coche aparcado, el paseo se convierte en una práctica de riesgo.

Las alternativas se retrasan

Cuando el alcalde, Juan Ignacio Zoido, anunció la derogación del plan Centro aseguró que en septiembre habría "medidas alternativas". Mes y medio después de cumplirse ese plazo, la única decisión vigente es que todo vuelva a estar casi como estaba antes de la creación del plan, en diciembre de 2010.

El Ayuntamiento ha vuelto a colocar señales de restricción del paso en el mismo punto de las mismas calles (con una única variación en una calle de La Alameda). A las horas punta, policías locales controlan estos accesos. Además, el llamado coche ponemultas circula por las calles del casco histórico buscando vehículos mal aparcados o conductores despistados (hablando con el móvil, circulando en dirección contraria...). Según los datos aportados por el gobierno municipal a una pregunta presentada por el grupo municipal socialista, entre julio y agosto de 2011 se interpusieron 8.124 denuncias en el centro.

Entre las medidas que había antes de la entrada en vigor del plan y que aún no ha recuperado el actual gobierno está la zona azul de aparcamiento rotatorio para algunas calles. El equipo de Zoido anunció la semana pasada que se está planteando reimplantarla, aunque aún no tiene decidido ni cómo ni cuándo. Un punto negro más, según las asociaciones ecologistas y de defensa del peatón. "La zona azul es decirle al ciudadano: traiga el coche, que si da unas vueltas acabará encontrando sitio", se queja Pablo Barco, el portavoz de Peatones de Sevilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2011

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