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Reportaje:

Tarragona persigue hoy su sueño

La ciudad aspira a ser nombrada sede de los Juegos del Mediterráneo de 2017 - El evento crearía 7.000 empleos y tendría un impacto de 1.000 millones

La ciudad de Tarragona está en ascuas, expectante. Hoy se decide en una ceremonia en Mersin (Turquía) si es la sede elegida para organizar los Juegos del Mediterráneo en 2017. El municipio parte como favorito y solo tiene un rival: la ciudad egipcia de Alejandría. La decisión se dará a conocer a las 10.30 horas y se decidirá tras una votación secreta en la que participarán 23 comités olímpicos. Además, también podrán votar los 17 miembros del Comité Olímpico Internacional (COI). El jugador de la NBA Pau Gasol pedirá el voto en un vídeo promocional que se visionará durante la ceremonia. Los Juegos del Mediterráneo reúnen a deportistas de 23 países de Europa, África y Asia, y se celebran cada cuatro años en el año posterior a los Juegos Olímpicos.

Tarragona lleva preparando esta candidatura desde 2007 y ya se presentó para organizar los Juegos del Mediterráneo de 2013. En total, se han invertido cinco millones de euros, el 80% asumidos por patrocinadores privados. Si finalmente Tarragona es la elegida, la ciudad espera abrirse a Europa. El proyecto se ha centrado en subrayar el importante legado histórico de la ciudad y en hacer hincapié en la población más joven.

La propuesta de Tarragona parte del proyecto que llevó a cabo Almería en 2005, en el que se ampliaron las disciplinas deportivas. En total, presenta 31 disciplinas en su propuesta inicial, entre las que como novedad destaca el triatlón. A las sedes por construir en la ciudad, también se añadirían subsedes en Barcelona, Calafell, Salou, Reus y Castelldefels.

"Si ganamos, el impacto económico para la ciudad será de 1.000 millones de euros y se crearán 7.000 puestos de trabajo y otros 500 vinculados a la organización; además, hay implicados 4.000 voluntarios", afirma el alcalde de Tarragona, el socialista Josep Fèlix Ballesteros. Los Juegos tendrían un presupuesto de gestión de 57 millones de euros, a los que habría que sumar 100 millones para la construcción y reforma de instalaciones. La villa en la que se alojarían los 5.000 atletas participantes se financiaría con fondos privados, con lo que tras los Juegos, presumiblemente, se convertiría un barrio residencial.

Toda la delegación de Tarragona desplazada a Mersin tiene esperanzas de alzarse con la designación. Allí también ha viajado la atleta Natàlia Rodríguez, que desde el 11 de junio es regidora de Deportes de la ciudad. "Tenemos muchas esperanzas, sería un gran premio para Tarragona", afirmó antes de partir con la comitiva oficial hacia Turquía. "Aun así, Alejandría es un rival fuerte, ha invertido mucho dinero, y también han trabajado con importantes empresas de marketing y publicidad", manifiesta Ballesteros. Los puntales de la candidatura de Alejandría se sostienen en que, tras el desalojo del poder de Hosni Mubarak, organizar un evento de este calibre contribuiría a llevar con más celeridad la democracia a Egipto. Sin embargo, la inestabilidad política en la que está envuelto el país podría ser un impedimento y en Tarragona añaden que su rival ha presentado una candidatura demasiado grandiosa como para convertirse en realidad.

La organización ha pedido expresamente que, si finalmente Tarragona se alza con el premio, los vecinos salgan a festejarlo a la calle. Se instalará un escenario en el centro, en la Rambla Nova.

Objetivo 2017

- La ciudad se sumó en 2007 a la carrera para ser sede de los Juegos del Mediterráneo.

- El lema de la candidatura es Historia que hace historia, en referencia al legado romano de la ciudad.

- Los Juegos del Mediterráneo tendrían un impacto económico de 1.00o millones de euros y supondrían la creación de 7.000 empleos.

- 23 países de Europa, África y Asia asistirán al evento.

- La Tarraco Arena Plaza, antigua plaza de toros, sería la joya de la competición, con un nuevo techo desplegable

- La candidatura ha costado cinco millones de euro, el 80% aportados por el sector privado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2011

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