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Reportaje:música

'Quejíos' en la corte

El flamenco pega con todo. Hasta con música antigua, como muestran La Accademia del Piacere y Arcángel

Muchas han sido las experiencias híbridas del flamenco con todo tipo de músicas, pero la que llega el miércoles que viene al Auditorio Nacional no es una más. La música antigua mira cara a cara al flamenco en el concierto Las idas y las vueltas, un experimento de la Accademia del Piacere del violista Fahmi Alqhai y el cantaor Arcángel. Las guarachas, las jácaras y los canarios de las cortes barrocas encuentran su reflejo flamenco en las bulerías, los tanguillos y los fandangos.

"El flamenco tiene mucho del Barroco. Nos hemos basado en la música de las danzas de ida y vuelta de los siglos XVI y XVII, esa música española que fue al Nuevo Mundo y se mezcló con la música negra y la de los indios americanos", explica Alqhai. La Accademia del Piacere lleva un año trabajando codo con codo con el cantaor onubense para configurar un concierto "respetuoso con las dos músicas, pero festivo y sobrio al mismo tiempo", según Arcángel. "Muy poca gente puede decir que se ha llevado un año preparando un concierto. Una de las cosas de la que estoy más orgulloso de la Accademia es que, al trabajar los programas, hacemos la música nuestra", dice Alqhai.

Arcángel no tiene miedo al término fusión ni a lo que los puristas puedan decir sobre este encuentro. "El flamenco tiene nada y todo que ver con la música antigua. Hay un punto en el que confluyen, y los textos de los poetas barrocos han sido muchas veces cantados por los flamencos", dice el cantaor. "Los puristas pueden tener sus reservas, pero luego, en confianza, con una copa de vino en la mano, seguro que te dicen que les ha gustado", bromea el violista.

El resultado es una amalgama de sonidos y colores en el que la Accademia y Arcángel encajan como si la música de las idas y las vueltas hubiese nacido para que la voz de la soprano Mariví Blasco y la de Arcángel se encontrasen. "Hemos desechado piezas que nos parecían flojas. Hemos añadido cosas a las que creíamos que les faltaba fuerza y al final solo ha quedado buena música", explica Alqhai, cuyas raíces musicales se entierran en la bravura del heavy metal y el rock, "músicas no escritas". Por eso, el encuentro con otra música flotante como el flamenco en la voz de Arcángel fue más fácil. "Arcángel tiene una velocidad para transformar las ideas que pocos músicos clásicos con estudios tienen. Ha nacido para la música. Nunca queríamos irnos a casa después del ensayo", dice el violista.

El sueño cumplido

En el estreno el pasado verano en el Palacio de Carlos V de Granada, el público acabó entregado a pesar de las reservas que tenían los artistas sobre la reacción de la audiencia. "Lo complicado ha sido fusionar las dos músicas. Estamos acostumbrados a ver espectáculos de distintos grupos en los que se juntan varios conjuntos pero luego se alternan sobre el escenario, cantan por separado. Lo que queríamos con este proyecto es que la fusión fuera real", explica el cantaor, que en sus propias idas y vueltas, ha tenido encuentros con la música contemporánea.

La Accademia del Piacere vive en un sueño desde hace meses: han obtenido el reconocimiento de la prensa internacional, que coloca a Alqhai como un gurú en la recuperación del repertorio y un iluminado para la interpretación histórica. La Accademia forma parte de una generación de músicos cuidadosos e incansables que han colocado a Sevilla en el mapa musical. "Sevilla es el centro español de la música antigua, ninguna ciudad se le acerca ni de lejos. Hace 17 años yo fui el primero que estudió viola de gamba en España. Ahora hay más de 40 alumnos en el conservatorio de Sevilla", dice Alqhai, que fundamenta su teoría con el reciente Premio Nacional de Música a la Orquesta Barroca de Sevilla. "Se merecen diez más", concluye el músico.

Las idas y las vueltas. Accademia del Piacere y Arcángel. El 19 de octubre en el Auditorio Nacional (Príncipe de Vergara, 146). Entradas: 15 y 10 euros (6 y 4 euros para menores de 26 años)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de octubre de 2011