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Dimite el viceprimer ministro egipcio por el acoso a los coptos

La policía detiene a 28 personas por los disturbios, musulmanes y cristianos

El viceprimer ministro egipcio y titular de Economía, Hazem Beblaui, presentó ayer su dimisión ante el jefe del Gobierno, Essam Sharaf, para mostrar su desacuerdo por la gestión de los choques entre Ejército y manifestantes coptos que dejaron el pasado fin de semana 24 muertos y más de 300 heridos. Horas más tarde, Beblaui explicó a Reuters que el Ejército no había aceptado su renuncia. Sin embargo, declaró: "No retiro mi dimisión. El Consejo militar la rechazó... me encuentro en una situación difícil, estoy confundido".

La renuncia del primer cargo político tras la represión que los militares llevaron a cabo contra manifestantes pacíficos pone un poco de luz en un Egipto de luto, que ayer todavía enterraba a algunos de los fallecidos, y hace abrigar la esperanza de que sus políticos empiecen a actuar con responsabilidad y contundencia ante los desmanes del Ejército, que gobierna de facto el país desde la caída de Mubarak. Los militares dispararon y arrollaron con sus vehículos a los manifestantes. Los informes forenses corroboran que la mayoría de las muertes se produjeron por heridas de bala o aplastamiento de los blindados.

El ahora exministro expresó su exasperación por la incapacidad del Gobierno para actuar de forma adecuada ante la crisis del Maspero, el área de El Cairo donde se produjeron los disturbios. "Aunque el Gobierno no es directamente responsable, en última instancia, la responsabilidad recae sobre sus hombros", señaló Beblaui en declaraciones a la agencia estatal Mena.

No es la primera vez que el Ejército actúa con tanta violencia contra los manifestantes. El pasado 29 de junio, una protesta de familiares de fallecidos durante la revolución acabó con más de 1.000 heridos. Además, los juicios militares a civiles -una de las principales quejas de quienes se manifiestan contra la gestión de la Junta militar que gobierna de manera provisional- continúan siendo la norma, aunque el mariscal Mohamed Husein Tantaui anunció el pasado domingo que no volverían a aplicarse salvo en los casos que especifica la ley marcial. Una manga muy ancha.

La represión del domingo contra manifestantes de la minoría copta y el elevado número de fallecidos han disparado las alarmas por la posibilidad de que se encienda un enfrentamiento sectario a un mes de la fecha prevista para celebrar las elecciones legislativas. La labor informativa de la televisión estatal, más próxima a los peores días del régimen de Hosni Mubarak que a un periodo de transición, ha sido comparada con la que llevó a cabo durante la revolución, durante la que apoyó la versión oficial del régimen.

Muchos egipcios musulmanes sin otras fuentes de información culpaban ayer a los coptos por atacar a los militares. Los cristianos, por su parte, seguían mostrando su indignación en los funerales que se celebran por algunas de las víctimas y reiteraban sentirse desprotegidos.

Las 28 personas detenidas por su participación en los incidentes, tanto musulmanes como cristianos, quedaron ayer en prisión preventiva. La fiscalía militar es la que investiga los hechos, y la excusa para volver a tratar por la vía militar a civiles es que el caso se encuentra dentro de las competencias de la justicia castrense por las agresiones que sufrieron sus efectivos.

Aún se desconoce el número de militares fallecidos (el Ejército ha decidido no revelar el dato); la cifra que se dio inicialmente fue de tres soldados muertos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 2011