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Hollande vence, pero paga su tibieza

El candidato se enfrentará a Aubrey en segunda vuelta tras ganar con solo un 39% en las primarias socialistas en Francia - Monteburg, tercero, será clave en el duelo

El ex secretario general del Partido Socialista, François Hollande, se impuso anoche sin grandes alharacas en el primer turno de las primeras primarias abiertas de la historia de la política francesa. La jornada fue un notable éxito de participación ciudadana. Casi dos millones de simpatizantes de la izquierda acudieron a votar pagando un euro. Hollande obtuvo la victoria prevista sobre Martine Aubry, pero lo hizo por un margen insuficiente, que convierte la segunda vuelta en una lotería. Su ventaja de ocho puntos, 39% de los votos contra el 31% de la actual líder del partido, fue bastante más ajustada de lo previsto.

Quizá el centrista Hollande pagó la excesiva prudencia y tibieza mostrada en el último debate televisado; tal vez el discurso más radical de izquierda de Aubry supo movilizar a los 180.000 militantes socialistas mejor que su rival. El caso es que los dos vencedores del primer turno se jugarán el domingo la candidatura socialista a las presidenciales de 2012 en un cara a cara que se presenta muy incierto.

Ségolène Royal, la perdedora de las presidenciales de 2007, no llegó al 7%

El resultado de ayer certificó la sorpresa anunciada: el desglobalizador Arnaud Montebourg, principal promotor y agitador de las primarias, llegó tercero a la meta con el 17% de los votos. Así, el promotor de la VI República y azote de los bancos y el librecambio se convierte en la clave de la segunda vuelta, ya que probablemente dará su apoyo a Aubry, y los datos de ayer demuestran que su ayuda puede valer la elección.

Con cerca de 350.000 votos, Montebourg acabó muy por delante de su ex jefa Ségolène Royal, la perdedora de las presidenciales de 2007 y gran derrotada ayer. Royal no superó el 7%, y no quiso aclarar a quién apoyará el domingo, si a su ex pareja y padre de sus cuatro hijos, Hollande, o a su enemiga Aubry, la mujer que le arrebató la secretaría del partido por un puñado de votos en 2008.

El franco-español Manuel Valls, el ala sobria y derechista del PS, obtuvo un 6% de los sufragios, y anoche mismo pidió el voto para Hollande. Mientras el sexto en discordia, el presidente del Partido Radical, Jean-Michel Baylet, apenas llegó al 1% y aconsejó a su familia que se abstenga el domingo.

La histórica e inédita apertura a la ciudadanía del socialismo francés, una fuerza a menudo acusada de ser demasiado elitista y de conectar poco con la opinión de la calle, transcurrió mejor de lo que habían previsto los propios organizadores. Casi dos millones de personas disfrutaron de lo que Carole, una votante de Charente Maritime, calificó en la página web de Le Monde como "un bonito momento de democracia".

El politólogo Stéphane Rozes, presidente del Instituto de Sondeos Cap, comentó a este diario que "la alta participación supone un éxito político para los socialistas, que además han logrado interesar a 5 o 6 millones de personas durante los debates televisados. Las primarias han dado una imagen más moderna al PS, y el vencedor saldrá reforzado de la cita y tendrá una fuerte legitimidad democrática a la espalda".

Pero Rozes recordó a los socialistas franceses el precedente del Partido Democrático italiano, "que montó en 2007 unas primarias todavía más espectaculares que estas para acabar perdiendo las generales de 2008 [contra Silvio Berlusconi]. Ganar unas primarias no significa ganar unas presidenciales. Esa legitimidad la dan todos los franceses, no solo los simpatizantes".

La hiperactiva campaña de los seis candidatos ha logrado al menos un objetivo: hacer olvidar la clamorosa y forzada renuncia del antaño gran favorito, Dominique Strauss-Kahn, que ayer votó por Aubry, según declaró él mismo. Recibida en la sede de la Rue Solférino con gritos de "presidente", la secretaria en excedencia dijo: "Hoy hemos dado al país un aperitivo del bonito equipo de Francia que seremos en 2012".

La hija del Jacques Delors mejoró las previsiones de los sondeos con un discurso más agresivo que el de Hollande, quien con el viento de las encuestas sobre los hombros se convirtió en estadista antes incluso de ser candidato. Sabedor de las dificultades que tendrá el domingo próximo, Hollande tendió anoche la mano a los cuatro eliminados, y pidió "unidad" para derrotar a Sarkozy. Pero antes deberá vérselas con Aubry, a quien algunos ya llaman la Merkel de izquierdas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011