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El candidato del mínimo riesgo

Nacido en 1954, François Hollande ostenta un récord difícil de igualar: ha perdido las tres grandes batallas electorales a las que se ha presentado, y sin embargo sigue ahí, constante como la gota que besa la piedra. Tras caer ante Èdouard Balladur en 1995 y ante Lionel Jospin en 2002, y perder el referéndum sobre la adhesión al tratado europeo en 2005, el hombre que lideró el PS francés entre 1997 y 2008 sueña hoy con ganar las presidenciales y parece un hombre nuevo, aunque solo sea porque ha adelgazado una barbaridad de kilos desde que se separara de Ségolène Royal en 2007, un mes después de que esta perdiera las elecciones con Sarkozy.

En realidad, Hollande es lo contrario de lo nuevo. Diputado desde 1988, es un rostro habitual y guadianesco de la política francesa. Con su discurso suave, conciliador, poco imaginativo pero a la vez bien construido y vendido. Anunció en enero que iba a presentarse, cuando los sondeos no daban un euro por él y solo tenían ojos para Strauss-Kahn, pero desde el tropezón de su rival en mayo lideraba todas las encuestas.

Hollande parece tener un proyecto, aunque tampoco muy vasto ni muy estructurado; su gran tema es la juventud, y el eje fundamental es el pacto generacional, un programa destinado a subvencionar a las empresas que acepten mantener en nómina a sus trabajadores más veteranos y a la vez contraten a jóvenes para que aprendan el oficio de los primeros.

Además, anuncia una "presidencia normal y cercana", incluida la reforma del estatuto de inmunidad legal del presidente; una justicia más autónoma e independiente; y una gran reforma fiscal, por el momento sin muchos detalles. Además, se muestra realista y riguroso con la economía: su empeño es reducir la deuda y el gasto público, aunque ha prometido que creará 60.000 nuevos puestos de trabajo y hará una gran inversión en Educación.

Sus bazas son el deseo de cambio de millones de franceses, su moderación y su humor inteligente; su gran problema, una previsible campaña a vida o muerte contra el fajador Sarkozy. Preguntado por Mediapart al respecto, Hollande ha dicho: "Sé que será una campaña violenta y estoy preparado. No he llegado hasta aquí para jugar al florete desmochado".

Pero Sarkozy ya ha empezado a ironizar en privado sobre su probable rival. En París se cuenta que cuando Royal afirmó que Hollande no había hecho ninguna aportación seria en 30 años, el presidente dijo en privado: "Si eso lo dice la madre de sus cuatro hijos...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2011