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Crónica:SPORTING 0 - BARCELONA 1 | FÚTBOL | Séptima jornada de Liga

El Barça las pasa canutas en El Molinón

Un gol de Adriano da a los azulgrana una sufrida victoria sobre el Sporting

El Barcelona arrancó tres puntos de un partido áspero e incómodo. Sudaron la gota gorda los de Guardiola para llevarse el triunfo en su visita al colista, que no les regaló un metro. Necesitaron fajarse para superar al equipo asturiano con un afortunado gol de Adriano que dio sentido a tanto esfuerzo. En partidos como el de ayer el Barça demuestra que sabe arremangarse para ganarse el jornal.

La historia del inigualable equipo azulgrana no se entendería sin referencias a El Molinón, patria querida por el barcelonismo desde 1974, cuando campeonó en él aquel equipo de Cruyff, Rexach y El Cholo Sotil. Jugar junto a la playa de San Lorenzo siempre tuvo un referente sentimental en las últimas décadas porque, entre los goles de Quini y Villa, por el Camp Nou pasaron futbolistas queridos como Iván, Cela, Abelardo o Luis Enrique. En los últimos tres años, cada vez que asoma a la vera del viejo molino, Guardiola se encuentra a Manolo Preciado, un buen entrenador y mejor persona, pero que de tonto no tiene un pelo. Ayer, sin ser un amarrategui, su equipo, armado con un presupuesto mínimo, mordió otra vez los pies al Barça. Ante un conjunto angustiado por la necesidad, en un campo precioso y con una afición que no necesita ayudas para animar a su equipo con energía, los de Guardiola tuvieron que apretar los puños para superar al colista. El Sporting puede perder la categoría, pero nunca la dignidad. Ayer se las hizo pasar canutas al campeón.

Guardiola, a quien siempre le gustó bajar al mercado, eligió ayer frescura para armar el plato. Por eso dejó a Piqué y Puyol en el banquillo y prefirió a Mascherano y Abidal, que vienen tirando del carro con eficiencia desde hace un mes como pareja de centrales. El técnico arma el once últimamente en función de sus laterales y ayer usó a Adriano como extremo derecho y a Alves en funciones defensivas. El resto del campo se llenó de picante porque el lujo de Guardiola al escoger en la plaza es tremendo: si no encuentra un Iniesta o un Cesc en el mostrador y nadie le ofrece 100 gramos de Alexis, con cuatro cositas se apaña. O sea, que junta, como ayer, a Busquets, Xavi, Thiago, Pedro, Villa y Messi y se queda tan a gusto. Ayer usó a Pedro como enganche alternando la posición con Messi, que nunca jugó cómodo por exceso de piernas a su alrededor.

No perdió nunca el sentido el Sporting, que se juntó mucho y en su propio campo. Dejó la inercia al Barça, pero nunca renunció a buscarle las vueltas. El triunfo en Gijón es para el que se lo trabaja porque la piel de los hombres de Preciado se vende cara, así que el partido se hizo muy largo para el Barça. Le costó ablandar el hueso aunque lo tuviera metido en la cazuela desde muy pronto, desde el primer minuto, cuando Xavi amagó un pase y soltó un zapatazo desde la frontal. El balón, escupido por el palo derecho de la portería defendida por Juan Pablo, lo cazó Adriano y lo llevó hasta el fondo de la red con algo de fortuna.

Con Pedro jugando por dentro, el Barça ganó trabajo, pero perdió desborde y tampoco encontró Messi su espacio. La Pulga estuvo además inusualmente espeso en el regate. Siendo cierto que el Sporting vivió lejos del área de Valdés -ayer se convirtió en el portero que más minutos ha jugado en la Liga defendiendo el escudo azulgrana-, el Barça hizo bueno el gol de Adriano porque tampoco chutó mucho más. El Sporting agotó sus posibilidades y jugó siempre a cara de perro, aferrado a la voluntad de morir de pie. La lesión de Abidal complicó todavía más la faena al Barça, que se ganó el pan con mucho más esfuerzo que acierto.

Pero en Gijón hace tiempo que dejó de llover los domingos, por lo menos para el Barça de Guardiola, que empezó aquí a forjar su leyenda en 2008 y ayer demostró, con todo el empeño del mundo, que quiere seguir haciendo historia. Aunque no fue su mejor partido, inauguró su cuenta de victorias en cancha ajena. Acostumbrado a golear, ayer le alcanzó con un tanto de un protagonista secundario como el brasileño Adriano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de octubre de 2011