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CARTAS AL DIRECTOR

Profesores interinos

Como profesor interino creo que no solamente es un error aplicar recortes en la educación pública, sino que mucho más es el tono que se ha utilizado para ello.

Los profesores interinos, como el resto, debemos tener una titulación que acredite competencia en una determinada materia, que es la que impartimos; debemos tener un curso de aptitud pedagógica, que en la actualidad es un máster de un año; debemos pasar una oposición, con temarios de unos 7.000 folios, que consta al menos de tres pruebas, siendo la parte oral (Programación Didáctica y Unidad Didáctica) la que ante el tribunal nos faculte como docentes, planteando método, diversidad, legislación, evaluación, plan de lectura, etcétera. Una vez todo ello, tanto si aprobamos sin plaza como si suspendemos, es cuando entramos en las listas. Se ha dicho, nefastamente, en algunos foros, que entramos "a dedo".

La mayoría de los parlamentarios regionales, con menor capacitación que un interino, cobran tres veces más que un profesor interino a tiempo completo y hasta cinco veces más que un profesor interino a tiempo parcial; y se permiten enjuiciarnos. ¿Asisten ellos a plenos 37,5 horas como mínimo a la semana?

Se dice que cuando se bajó el sueldo un 7% no protestamos (muchos lo hicimos) y ahora sí. Lo que ocurre es que ahora nos echan a la calle sin respetar nuestra trayectoria ni nuestra necesaria presencia en la Educación. Un interino contribuye a la calidad educativa, realiza tareas de apoyo, desdoble y extraescolares; mantiene la constancia metodológica y el temario cuando sustituye a un compañero y es el relevo natural de quienes se jubilarán en breve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de septiembre de 2011