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Abbas persiste en la ONU en su plan para Palestina pese a las presiones

El líder palestino pedirá el viernes el reconocimiento de Estado de pleno derecho

Ignorando las fuertes presiones recibidas en los últimos días para modificar su estrategia, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, confirmó ayer al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que el próximo viernes presentará formalmente al Consejo de Seguridad la carta que se requiere para solicitar su incorporación a esta institución como el 194 miembro de pleno de derecho. Parece ya muy difícil que en el tiempo que queda hasta esa fecha se encuentre una alternativa para impedir un paso que podría tener graves consecuencias en Oriente Próximo.

El representante palestino en la ONU, Riyad Mansour, aseguró tras el encuentro entre Abbas y Ban Ki-moon que, tal como exigen las reglas de la ONU, el viernes, después del discurso de Abbas ante la Asamblea General, se dará curso a la carta en la que el futuro Estado se compromete a cumplir con los principios y normas de la organización.

Netanyahu pide una reunión con Abbas esta semana en Nueva York

Ban Ki-moon prefiere que las partes vuelvan a la negociación

Eso no significa que inmediatamente después se deba proceder a la votación de esa solicitud. Los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, especialmente los cinco con derecho de veto, disponen de instrumentos para retrasar la votación por semanas o meses, todo el tiempo que sea necesario para buscar otras opciones. Los palestinos siempre tendrán la oportunidad de trasladar su petición a la Asamblea General, donde una minoría simple les elevaría de su estatua actual de "entidad" al de "Estado observador", lo que supone una serie de derechos adicionales.

En el Consejo de Seguridad serían necesarios nueve votos para que la propuesta fuese aceptada, siempre que no existiera ningún veto, algo que ya ha descartado Estados Unidos con su anuncio de que impedirá la creación de un Estado palestino por esa vía. La diplomacia norteamericana confía, no obstante, en que ese paso no sea necesario porque apuesta a que los palestinos no conseguirán el respaldo de nueve países. Además de EE UU, China, Rusia, Francia y Reino Unido, los miembros permanentes, forman actualmente parte del Consejo de Seguridad, como miembros temporales, Alemania, Portugal, Bosnia, Brasil, Colombia, Líbano, Sudáfrica, India, Gabón y Nigeria.

Pese a las dificultades de obtener un acuerdo, ayer comenzó en Nueva York una campaña de diplomacia en todos los frentes para intentarlo. En ningún sitio como en la ONU, donde se decidió la partición de Palestina y la creación de Israel en 1947, se conoce la sensibilidad y la trascendencia de lo que durante décadas se ha conocido como "el problema palestino". Pocos conflictos mundiales a lo largo de la historia han tenido el potencial de desestabilización y violencia que este sigue teniendo hoy.

De ahí, el esfuerzo de todos por conseguir algo que salve la dignidad de los palestinos sin dejar a Israel en una posición de debilidad. Durante años, eso ha sido la cuadratura del círculo y probablemente lo sigue siendo. El primero que lo intentó ayer fue Ban Ki-moon en su reunión con Abbas, que resultó "constructiva", según la nota oficial de la ONU, lo que en el lenguaje diplomático significa "poco productiva".

El secretario general de la ONU dejó claro que su preferencia es la de crear un Estado palestino por medio de la negociación. Ban Ki-moon expresó su deseo de que "la comunidad internacional y las dos partes encuentren una vía para reanudar las negociaciones en un marco legítimo".

También con el objetivo de encontrar una fórmula para reanudar las conversaciones directas entre palestinos e israelíes se han reunido los representantes del Cuarteto (EE UU, la UE, Rusia y ONU) y, bilateralmente, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y la responsable de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mostró ayer su disposición a reunirse con Abbas esta semana en Nueva York para dar un impulso al proceso de paz. Para volver a la mesa de negociación, los palestinos exigen que Israel acepte suspender la construcción de asentamientos y reconocer las fronteras de 1967 para el futuro Estado palestino.

Distintas opciones se estudian en estos momentos. Una de ellas es la de garantizar a los palestinos su aceptación como Estado de la ONU en un año a cambio de que accedan a reanudar las conversaciones ahora. Israel pone serios obstáculos a esa solución.

La Administración norteamericana intenta convencer a los palestinos de que, de no reemprender ahora las conversaciones, la situación puede ponerse aún peor para ellos en los próximos meses. Barack Obama tiene, por ejemplo, la presión del Congreso, donde un importante grupo de legisladores republicanos y demócratas pretende suspender la ayuda de 500 millones de dólares que EE UU concede actualmente a la Autoridad Palestina si esta insiste en la vía de reclamar su reconocimiento como Estado.

En unas declaraciones hechas en su vuelo hasta Nueva York, Abbas ha admitido que "los palestinos tienen por delante tiempos difíciles": "Hemos decidido dar este paso y se ha abierto un infierno ante nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de septiembre de 2011