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TEATRO | La semana por delante

La maestría de Balaguer y Viyuela

La versión teatral de El pisito, una de las películas más brillantes con guion escrito por Rafael Azcona, regresa a los escenarios madrileños donde ya estuvo hace un tiempo. Dada la buena acogida que tuvo, interrumpida por una gira ya comprometida, los Teatros del Canal programan de nuevo este espectáculo dirigido por Pedro Olea, hombre que compagina con igual maestría cine y teatro.

Lo demuestra la puesta en escena, marcada por un cierto sabor de antaño, que ha hecho de esta delirante historia. La de una de tantas parejas de novios que en el Madrid de los años cincuenta, y después de 15 años de noviazgo, no pueden casarse porque la economía no alcanza para comprar ni alquilar un piso. Una situación que encontramos hoy entre muchos de nuestros jóvenes, obligados a permanecer en el domicilio paterno e incluso instalar en él a la pareja. El pisito cuenta la ocurrencia de la desesperada novia: que su novio se case con la anciana patrona de la pensión, y así cuando ella muera heredará el piso y se podrá casar con su Petrita.

A la acertada versión de Juanjo Seoane (también productor) y Bernardo Sánchez, hay que añadir la buena interpretación de los actores, que llega a la máxima excelencia en los deliciosos diálogos entre Asunción Balaguer y Pepe Viyuela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de septiembre de 2011