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Necrológica:

Vicco von Bülow, 'Loriot', el mayor cómico alemán

El historietista y actor dio la pauta del humorismo alemán de la posguerra

Cuando le preguntaron por las influencias en su trabajo, contó que "de estudiante vivía entre el manicomio, la cárcel y el cementerio, así que creo que pudo ser aquella ubicación". Los principales periódicos alemanes abrían ayer informando de la muerte de Loriot. Bajo este seudónimo, Bernhard Victor Christoph Carl von Bülow empezó a firmar sus tiras cómicas desde los años cincuenta. A su muerte, acaecida el lunes a los 87 años en la localidad bávara de Ammeland, es difícil encontrar un alemán que no conozca algún sketch, película o caricatura del más famoso cómico alemán de posguerra.

Vicco von Bülow nació en 1923 en Brandeburgo, una pequeña localidad a 70 kilómetros al oeste de Berlín, en el seno de una de las más aristocráticas familias prusianas. Siguió la tradición familiar alistándose en el Ejército con 18 años. Combatió en el frente ruso con la Wehrmacht hasta la rendición incondicional de Alemania en 1945. Había alcanzado el grado de teniente en la 3° División acorazada, donde le condecoraron con dos medallas al valor, una de ellas de primera clase. Von Bülow diría mucho después: "Me avergonzaré hasta la muerte de esa terrible aportación alemana a la Historia".

En sus números, el orden burgués se contrapone con el caos o el ridículo

"Loriot" es la denominación francesa de la oropéndola europea, que aparece en el escudo familiar de los Von Bülow. La comicidad de los chistes de Loriot surgía a menudo del contraste entre la seriedad grave de sus personajes, de lo más alemana, y las situaciones absurdas en las que se encontraban de improviso. Son enormemente célebres, por ejemplo, los diálogos que mantienen en una tira cómica dos hombres desnudos que se encuentran dentro de la bañera de un hotel y discuten dignamente sobre la conveniencia de poner más agua. "¿Podría explicarme qué hace usted en mi bañera?" "Vengo de la sala de pimpón y me he equivocado de habitación".

Las típicas situaciones humorísticas de Loriot representan momentos de la vida burguesa, donde la actitud cortés de los protagonistas se contrapone a menudo con el caos o con el ridículo de la situación en la que se encuentran. La comicidad queda subrayada por lo inconfundiblemente alemán de los modales y las reacciones de los personajes.

En uno de sus más celebrados números cómicos, un personaje muy atildado, probablemente un alto funcionario alemán, entra en un salón burgués. Mientras espera a que la sirvienta le anuncie a "los señores" de la casa, el caballero se percata de un pequeño error de simetría en la decoración de la habitación. Al tratar de arreglarlo, el hombre destruye todo el mobiliario en una imparable cadena de estropicios. Cuando la criada regresa al salón, el estirado caballero le explica, sin inmutarse ni disculparse, que "el cuadro colgaba ladeado".

El actor austriaco Chistoph Waltz, protagonista de Malditos bastardos, declaró que con Von Bülow se ha marchado "la última esperanza del humor alemán".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2011