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La vuelta de DSK agita a los socialistas

El político francés, que sigue sin desvelar sus planes, se ha convertido en una figura incómoda para el partido a poco más de un mes de las primarias

París / Nueva York

La inminente vuelta a París de Dominique Strauss-Kahn, en libertad desde que el martes un juez archivase los cargos por agresión sexual que pesaban en su contra en Nueva York, amenaza con provocar turbulencias en el Partido Socialista francés (PS). Tres meses después de que estallara el escándalo que obligó al político a dimitir al frente del Fondo Monetario Internacional, los socialistas celebran a partir de este viernes su tradicional reunión de verano en La Rochelle con una gran incógnita: el futuro político del que hasta hace pocas semanas era el candidato con más posibilidades de arrebatarle la presidencia a Nicolas Sarkozy, pero que ahora puede convertirse en una figura incómoda para el partido en un momento político clave.

"Estoy deseando volver a mi país", dice el exjefe del FMI en Nueva York

DSK, como se conoce al político en Francia, esperaba recibir ayer el pasaporte, retenido por la justicia estadounidense durante las últimas semanas, para volver a Francia en unos días. Pero todo parece indicar que no será recibido como un héroe. Su imagen ha quedado seriamente dañada. El juez ha decidido archivar el caso, pero no porque se demostrara su inocencia, sino porque las pruebas presentadas contra él -el testimonio de la limpiadora del hotel Sofitel que le acusó de agresión sexual- eran insuficientes para juzgarlo.

En público, el PS ha celebrado que DSK haya sido exonerado, pero no ha dado ninguna indicación sobre el papel que puede jugar en el futuro político de Francia y, según aseguraba ayer Le Monde, el bochorno en el seno de la formación política es perceptible. "No quiero hacer comentarios al respecto. No hablaré de sus actividades futuras", afirmó ayer Ségolène Royal, una de las candidatas a las primarias que el partido celebrará en octubre para elegir a su candidato con vistas a las elecciones presidenciales de 2012. En ningún momento, ni antes de ser detenido, ni el martes, después de salir libre, Strauss-Kahn ha manifestado cuáles son sus planes; si volverá a la política y, si lo hace, de qué forma y a quién apoyará.

De momento son seis los candidatos que se han presentado a las primarias: François Hollande, Martine Aubry, Ségolène Royal, Manuel Valls, Arnaud Montebourg y Jean-Michel Baylet. Los dos primeros aspirantes se repartieron los apoyos de DSK cuando era obvio que el político, enviado a una cárcel de Nueva York durante varios días por una juez para evitar su fuga, no iba a presentar su candidatura entonces.

En París, el martes por la noche, uno de los hombres de DSK que decidió apoyar a Martine Aubry, declaró en un canal de televisión: "No sé cuál será el estado de ánimo de Dominique Strauss-Kahn". "Nadie lo sabe. Pero él ahora necesita respirar, reponerse... En el momento en el que ha recuperado su libertad, no le presionemos más", añadió otro dirigente socialista, Christophe Borgel, que también respalda a la primera secretaria del partido. Los dos socialistas reconocieron que la liberación de DSK va a tener un impacto en sus seguidores, pero que su vuelta a Francia no puede perjudicar la campaña de Aubry.

Su eventual vuelta al ruedo político, con una fuerte implicación en la campaña electoral, podría convertirse en un regalo envenenado para los socialistas, según los analistas. "Haría las cosas muy difíciles para ellos; sería muy incómodo", afirmaba ayer Dominique Reynie, del Instituto de Estudios Políticos de París. Los expertos consideran que será difícil que el político vuelva a ganarse la confianza de los votantes, después de los sórdidos detalles que han rodeado el caso y otros datos sobre su vida sexual que han salido a la luz a raíz de este escándalo. "Su vida privada ha sido tan expuesta al público que cualquiera que le oiga hablar recordará de inmediato todo lo que se dijo de él", opina Stephane Rozes, jefe de la consultora Cap.

Además, los problemas de DSK con la justicia no están despejados del todo. Le espera aún en Francia una denuncia por intento de violación y una demanda civil presentada en los juzgados de Nueva York por los abogados de la Nafissatou Diallo, la mujer que le acusó de agresión sexual. Ayer mismo, la fiscalía de Pontoise (cerca de París) anunció la apertura de una investigación en relación con este caso: los abogados de Diallo han demandado al teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sarcelles, François Pupponi, al que acusan de haber disuadido a una mujer -cuya identidad no se ha hecho pública- para que no declarara en contra de DSK en EE UU.

Mientras, Strauss-Kahn continúa viviendo por ahora en el lujoso apartamento del barrio neoyorquino de Tribeca que alquiló a finales de mayo, cuando se le concedió la libertad vigilada al salir de la prisión de Rikers Island, donde permaneció durante cerca de una semana. "Estoy deseando volver a mi país, pero antes debo resolver algunos asuntos", afirmó el martes. Benjamin Brafman, abogado del político francés, dijo ayer en una entrevista que ahora su cliente "tiene muchas opciones, excepcionalmente amplias" para su futuro, porque es "un hombre brillante, una mente brillante en economía, y en este momento es lo que más necesitamos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de agosto de 2011