Reportaje:ópera

Medicina lírica sin contraindicaciones

Un sobrecogedor 'Moisés en Egipto' de Roberto Abbado y Graham Vick muestra en Pésaro la modernidad de Rossini

En una primera impresión, Pésaro, ciudad natal de Rossini a orillas del Adriático, se asemeja a un balneario popular. La calle está invadida por oleadas de bicicletas que se mueven en un sereno silencio; la playa es una explosión de alegría organizada con sombrillas de todos los colores. Y en cada rincón, en cada escaparate, hay imaginativas decoraciones con referencias a Rossini y los personajes de sus óperas. Una de las farmacias, de nombre Rossini, utiliza una poderosa marina del pintor Leonardo Cemak y una frase que es toda una declaración de principios: "Medicina sin contraindicaciones", en alusión a la música del compositor. No es de extrañar por ello que el pasado lunes a la salida de El barbero de Sevilla, Salvador Crespo -un alicantino que presume "allá donde pongan una ópera de Rossini, allá me encuentras"- reflexionase en voz alta con una frase para meditar: "¿Te das cuenta? Todo el mundo sale con la sonrisa puesta. Es algo que no pasa en ningún sitio".

La sala fue una olla a presión de entusiasmo en toda la velada
La energía del maestro Zedda contagió al público y a los intérpretes
Una osada puesta en escena sumerge al espectador en los problemas actuales
Se han escuchado estupendas voces jóvenes y se ha visto muy buen teatro

Era algo que se esperaba. Alberto Zedda llevaba más de una década sin dirigir ópera en Pésaro, por cuestión de su cargo como director artístico del festival, pero esta vez, con motivo de una nueva edición crítica que ha realizado de la partitura, le han convencido para que la presente él mismo en la cátedra rossiniana de la ciudad italiana. Será al menos en versión de concierto, antes de llevarla por Japón o Rusia los próximos meses.

Zedda es adorado aquí, y el ambiente de acontecimiento se mascaba. La plaza del Pueblo, donde la ópera se retransmitía en directo, estaba hasta los topes con horas de antelación. El teatro Rossini fue una olla a presión de entusiasmo de principio a fin de la velada. Curiosamente el maestro tiene ya 83 años, pero se transfigura de tal forma dirigiendo que parece que tiene 38. Fue una exhibición de puro nervio, de energía, de espíritu rossiniano, que contagió al público y los intérpretes. "Esto es champán del mejor; los demás llegan en todo caso a un buen vino blanco", decía una espectadora. Nicola Alaimo, Nicola Ulivieri, Marianna Pizzolato, Mario Cassi, Juan Francisco Gatell y la orquesta y coro del teatro Comunal de Bolonia brindaron una actuación inolvidable.

La modernidad de la música de Rossini no se limita a las óperas cómicas o semicómicas. El Rossini dramático es una cosa muy seria, cuando se hace con la profundidad, el riesgo y la ambición teatral y musical que derrocharon Graham Vick y Roberto Abbado en Moisés en Egipto. Vick, con su escenógrafo Stuart Nunn, llevó la acción bíblica de Moisés, el faraón, las plagas de Egipto y el paso del mar Rojo a los tiempos actuales, con el conflicto árabe-israelí de fondo, el muro de las lamentaciones, las fotos de desaparecidos, la fabricación clandestina de bombas, las máscaras antigás para los niños, las alusiones veladas a Bin Laden...

El espectador se ve sumergido en los problemas de su tiempo con una puesta en escena de una osadía y una clarividencia teatral excepcionales, que se ve reforzada por la fuerza musical de Roberto Abbado y por un reparto sin fisuras en el que sobresalen Alex Exposito, Sonia Ganassi, Dmitry Korchak, Yijie Shi y Riccardo Zanellato. Memorable representación, una de las mejores de un verano que ha contado con espectáculos tan excelentes como La nariz en Aix-en-Provence o El caso Makropulos en Salzburgo.

Además se ha recuperado en esta edición de Pésaro la poco frecuentada Adelaida de Borgoña, con Daniela Barcellona, Nicola Ulivieri y la estupenda soprano australiana Jessica Pratt, en un tándem músico-teatral ágil formado por Dmitri Jurowski y Pier Alli. Y se ha repuesto el divertido montaje de Damiano Michieletto para La scala di seta, que contó con la atinada y fluida dirección musical del español José Miguel Pérez-Sierra, y en la que ofreció una actuación antológica de cantante-actor Paolo Bordogna.

En Pésaro se ha visto muy buen teatro este verano y se han escuchado estupendas voces jóvenes. La escuela de la Academia Rossiniana da sus frutos. También son destacables los conciertos de la serie Pecados de vejez en la Roca Constanza, complemento indispensable para comprender mejor a un compositor cuya música no tiene contraindicaciones.

Un momento de la representación de <i>Moisés en Egipto,</i> con Riccardo Zanellato (con el arma).
Un momento de la representación de <i>Moisés en Egipto,</i> con Riccardo Zanellato (con el arma).AMATI BACCIARDI

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 24 de agosto de 2011.

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