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Reportaje:

El ocaso de la escuela rural

Educación cierra 14 unitarias por falta de niños - En Carballo los padres alegan que un colegio tiene una previsión de alumnos superior a la que exige la Xunta

Entrecruces, concello de Carballo, 10 kilómetros cuadrados, 866 habitantes, y desde septiembre, ninguna escuela. El centro de Educación Infantil de Taboada, el único de la parroquia, donde se educaban niños de tres a cinco años, es una de las 14 escuelas unitarias que la Xunta clausurará el próximo curso. Los cinco alumnos que a partir de septiembre tendrán que empezar a ir a clase en el CEIP Canosa-Rus, en la localidad vecina de Coristanco, son la razón que esgrime la Xunta para certificar el cierre. Si hubiera una matrícula más, la escuela se salvaría.

La peculiaridad de Entrecruces es que el concello de Carballo, gobernado por el alcalde nacionalista Evencio Ferrero, elaboró una previsión del censo de menores y apuntó la estimación de que en dos años podría haber niños para 15 plazas. La cifra garantizaría holgadamente la supervivencia de la escuela, pero el servicio de inspección de la Consellería de Educación no tuvo en cuenta las previsiones municipales. Y eso, a pesar de que la Xunta asegura que antes de cerrar un centro "se mira la previsión de matrícula, con datos de natalidad del ayuntamiento y de la parroquia".

Desde el concello no entienden los motivos del cierre. Mar Eirís, concelleira de Educación y Cultura explica que todos los años realizan "con mucha antelación" las listas con los censos de las parroquias. "Siempre mandamos los datos a la Consellería, con lo que la información ya la tenían", aclara. "No sé si la valoraron o no".

Carmen era, hasta hace unos meses, la profesora de la escuela. Se queja de una decisión "precipitada" que no tuvo en cuenta "ni el buen funcionamiento del colegio, ni las plazas que podrían cubrirse". El cierre le cogió por sorpresa, ya que la misma consellería le concedió la plaza fija en ese centro hace solo un año. Las familias de los niños comparten su indignación. Elisa tiene 59 años, y una nieta de cuatro. En cuanto supo que la escuela de Taboada iba a cerrar, pateó de arriba a abajo la parroquia para recoger firmas contra el cierre del colegio. Reunió más de 500, que pasaron a engordar, en el mejor de los casos, los archivos de la Consellería de Educación.

La falta de respuesta de la Administración desanimó a los padres, que salieron aún más desalentados de la reunión que mantuvieron posteriormente con el inspector de Educación en A Coruña. Elisa asegura que en la consellería les dijeron que "por cinco niños no puede estar una profesora ahí trabajando". Además, según Carmen, les comentaron "que era mejor que los pequeños estuvieran con otros niños y que las unitarias no eran buenas". "La misma consellería que dice fomentar la educación rural", lamenta la profesora.

Los niños estaban además adaptados al modelo. La nieta de Elisa pasó el último año "maravillada" con la profesora de "una escuela con muy buen horario" y "muchas comodidades", según su abuela. Ahora "tendrá que madrugar para meterse en un autobús y pasar todo el día en el colegio, sin venir a casa a comer". Elisa, que estudió en el centro cuando era niña, comenta que "después de tantos años abierto, es increíble que lo cierren ahora, de la noche a la mañana". Mar Eirís coincide con las familias y aclara que el concello ha defendido las unitarias "siempre". "Para los pequeños tiene muchas facilidades, las familias viven al lado de la escuela, de la que el concello asume todos los gastos de mantenimiento".

La de Taboada es solo una historia, que se suma a otras 13 repartidas por la comunidad gallega. Desde Educación, se excusan alegando que es "una cifra muy distante a las que en su momento hizo efectivas el anterior gobierno". Pese a la explicación oficial, los datos indican que desde 2009 han echado el cierre 55 escuelas unitarias. El próximo curso quedarán únicamente 51. Para Carmen, esta no es forma de hacer las cosas. "Ellos tienen su justificación, y esta pasa porque no es malo cerrar unas escuelas que llevan desde el tiempo de nuestros abuelos dando unos resultados inmejorables".

126 centros suprimidos

El inicio de curso se presenta amargo para la educación rural. Por el momento son 51 las escuelas unitarias que se salvan del cierre, un número que adelgaza con cada año que pasa. En 2006, había 177 unitarias. Durante estos cinco años, entre la consellería del bipartito y la del PP, han cerrado 126.

La situación ha sido criticada por profesores, padres y sindicatos. Anxo Louzao, secretario xeral de CIG-Ensino, entiende que el actual Gobierno gallego emplea "una política en términos económicos y no de rentabilidad social" en la enseñanza rural, que está siendo "abandonada" por la Administración. "Todo esto lleva", explica Louzao, "a que las familias escolaricen a los niños en centros de la comarca en lugar de en unitarias, ya que no tienen los mismos servicios".

"La educación no es una empresa, un negocio más", secunda Rosa Barreiro, directora del Colegio Rural Agrupado de Ponteceso. "Es un servicio público que debe aportar calidad", demanda. "Hemos pasado por muchos tipos de Gobierno", recuerda, "y todos los años nos pasa lo mismo: nos ponen un número mínimo, y no se trata de eso". Rosa critica que "a veces no se ve la perspectiva de futuro de las escuelas" y que además, "una unitaria que se cierra tiene una lucha tremenda para volver a abrir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2011

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