Un pavimento sostenible

Bilbao utiliza un novedoso tipo de baldosas ecológicas que absorben el CO2 para peatonalizar la calle Lutxana

Bilbao continúa con el proceso de peatonalización de algunas de sus calles céntricas. Ayer le tocó el turno a la de Lutxana, que se estrenó de forma oficial, como peatonal en un acto presidido por el alcalde, Iñaki Azkuna. La principal novedad tecnológica del proyecto ha consistido en la utilización para la reforma de un pavimento capaz de absorber el dióxido de carbono.

Las baldosas están fabricadas en geosílex, un material que, según el Ayuntamiento, es capaz de absorber el dióxido de carbono cuando el CO2 entra en contacto con él.

Cuando esto ocurre, la baldosa se dilata, se endurece y aumenta de peso, aunque no de volumen. Es la primera vez que una ciudad española utiliza este sistema para reducir la contaminación, según ha señalado el consistorio.

Se espera que ello limpie unos 5.000 metros cúbicos de aire en los próximos 12 o 15 años, pues este es el tiempo estimado de su vida útil. La calle, con su nuevo aspecto, mide 150 metros de largo por 12 de ancho.

La calle Lutxana ha sido diseñada a conciencia como espacio peatonal. Dispondrá de bancos públicos y farolas a lo largo de su recorrido para mejorar la visibilidad. El proyecto ha sido acogido satisfactoriamente por los comerciantes de la zona. Después del paseo del alcalde a lo largo de la calle y la breve parada que realizó en un bar junto con su comitiva, algunos hosteleros comenzaron de inmediato a instalar sus terrazas de verano.

En enero se cerró el vial al tráfico para comprobar las afecciones que tenía. En abril se celebró una reunión con los comerciantes y vecinos. Su apoyo fue inmediato. Tras la aprobación de un presupuesto de 477.00 euros, en junio comenzaron las obras que se culminarían a finales del pasado mes, antes de lo previsto.

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Azkuna evitó las preguntas de los periodistas sobre la situación política. "Quiero dejar en paz a los bilbaínos en verano", ironizó.

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