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Entrevista:JOSÉ ANTONIO SARRÍA | Presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra | viene de primera página... la tregua de ETA

"Ahora dormimos más tranquilos"

- El 10 de enero ETA declaró un alto el fuego "permanente, general y verificable". En abril comunicó el fin de la extorsión a empresarios.

Fue consciente en todo momento de la importancia de la carta que tenía en sus manos, de que aquella misiva podía suponer, con toda la cautela del mundo, un antes y un después en la historia del terrorismo. "Sentía que era una buena noticia, el principio del fin del sufrimiento de muchos empresarios. La leí varias veces, despacio, quería analizarla en profundidad y enseguida me di cuenta de que debía darla a conocer".

Así relata el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), José Antonio Sarría (1942, Málaga), cómo recibió, el pasado 26 de abril, una carta de ETA a su nombre. Con aquellas letras, la organización terrorista anunciaba la cancelación de la extorsión con la que durante décadas ha sembrado el terror bajo amenazas a la clase empresarial navarra y vasca a través del denominado impuesto revolucionario. ETA ligaba esta decisión al alto el fuego declarado el 10 de enero, precisaba que se dirigía a Sarría "teniendo en cuenta la fuerza e influencia del sector social" al que representa, y dejaba en sus manos la decisión de hacerla pública.

"Mientras ETA exista, está la posibilidad de que vuelva a las andadas"

Aquello no tenía precedentes. Era la primera vez que un presidente de la CEN recibía, como tal, una carta de la organización terrorista, aunque no era, ni mucho menos, la primera vez que veía una misiva de ETA. "Aquí estamos acostumbrados a ellas y no nos costó identificarla". En esta ocasión algo la diferenciaba: su redacción era muy correcta y el tono, claramente distinto. "No había amenazas en la carta", explica.

Sarría, un hombre templado y optimista, que lleva poco más de un año al frente de la confederación, no se sobresaltó. Lo primero que pensó era si era auténtica y si debía comunicarla. Apenas dudó. Comprobaron que efectivamente era una carta de ETA y que, por primera vez, contenía una noticia positiva, a pesar de ser conscientes también de que en ese momento se debatía sobre la legalización de Bildu y podía arrastrar connotaciones electorales. "Nosotros siempre hemos informado de la existencia de nuevas remesas incluso cuando parecía que era políticamente incorrecto hacerlo, y esta suponía un respiro para los empresarios, ellos debían saberlo", defiende. Decidieron informar a la delegación del Gobierno en Navarra y dos días después, convocar la rueda de prensa. La noticia saltó de inmediato a las portadas de todos los medios de comunicación, y solo unos minutos después, la patronal vasca, Confebask, confirmó que había recibido la misma misiva.

Desde entonces, la CEN no tiene constancia de nuevas cartas, pero Sarría sigue siendo prudente. "No hay que lanzar ya las campanas al vuelo", sostiene. En este sentido, reconoce que los empresarios "duermen ahora más tranquilos", pero lamenta la presencia de Bildu en pueblos de Navarra, porque desconoce la relación que tendrán con los dirigentes de esos consistorios, "fundamental para autorizaciones, para desarrollar proyectos como el AVE". Esto también es "terrorismo de baja intensidad, te piden que hagas donaciones para determinadas causas, aparecen pintadas en sus casas o miradas de odio en los bares".

Con un amplio currículum empresarial desarrollado en Navarra desde hace 40 años, Sarría conoce de cerca el sufrimiento de estos empresarios. Su función, subraya, "es apasionante pero muy dura". Más, si cabe, en tiempos de crisis; y aquí su trabajo tiene esta cruz añadida. De hecho, muchos han optado por abandonar la comunidad cuando la amenaza llegaba a toda la familia, ya que en muchas ocasiones ETA enviaba también las cartas a la mujer e hijos, para extender el miedo y que fueran ellos quienes presionaran al padre para que cediera. "Es un sinvivir y así durante demasiado años". La extorsión económica de la organización terrorista ha sido un chantaje permanente con un tétrico balance: 40 empresarios asesinados y 50 secuestrados.

Con todo, Sarría reconoce que el fin de ETA está más cerca, por su debilidad, pero no por el fin de la extorsión como fuente de financiación. "Si suprimen esa fuente pueden buscar otras; y mientras ETA exista, existe la posibilidad de volver a las andadas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de agosto de 2011