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CARTAS AL DIRECTOR

Hambre y miseria mía

El estreno del teatro Máximo de Palermo en Italia fue muy criticado por haber sido construido el foro sobre unas ruinas romanas. Para su inauguración fue elegida el aria del Macbeth de Verdi Hambre y miseria mía, que interpretó el tenor Francesco Tamagno, ídolo en toda Italia y en su mejor momento. Pero al fin del recital, excedido por el número de bises reclamados por el respetable, a la sexta vez se dirigió a él gritando "miseria vostre".

Hoy 30 de julio la miseria es nuestra, por ser el fin de una época, si es cierto que mañana la Bulli Fundación seguirá irradiando su magia al resto del planeta. Hasta ayer el mundo os ha visto, amigos, en la cala de Montjoi y desde algunos años hemos reflejado vuestros hallazgos por nuestras cartas de restaurantes de todo el mundo; incluso hoy se pueden ver hasta en cocinas familiares conceptos creados en vuestra casa. Como cocinero intento imaginar qué pasará en este último servicio, tanto en el comedor como en la cocina, cuáles serán los sentimientos, las historias revividas. Quizás el momento menos incómodo, y al mismo tiempo uno de los más significativos para los clientes venturosos de poder cenar hoy, será sentir el duende que permanece en el interior de uno mismo y no se puede transmitir.

Hoy invito a todos los colegas y aficionados a brindar, cerrando los ojos y en nuestra intimidad, por los momentos que hemos pasado juntos, y pensando en la oportunidad que tuve de aprender a cocinar con la cabeza antes de utilizar las manos; por vuestra generosidad, elegancia y haber izado la cocina de nuestro país al reconocimiento mundial. Sin duda un pico de mi estrella es vuestro, sin vosotros muchas cosas no hubiesen sido posibles dentro y fuera de España. Con el máximo respeto os digo que sin haber dejado de ser catalanes sois universales. Pasan los años y el tiempo eliminará las dudas de los recelosos de vuestro trabajo.

Buenas vacaciones, Miseria mía.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de julio de 2011