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Tercera caja intervenida

Ortiz enfanga a la entidad en el 'caso Brugal'

Caja Mediterráneo (CAM) ha vivido su convulso proceso de reestructuración mirando de reojo al mayor escándalo de corrupción destapado en Alicante, el caso Brugal, que investiga una supuesta trama corrupta relacionada con el negocio del urbanismo y la basura. La entidad ha resultado implicada en el sumario en virtud de la imputación de su exdirector general de Inversiones Inmobiliarias, Daniel Gil. La fiscalía también acusa al expresidente de la caja, Vicente Sala.

La implicación los altos cargos de la caja en el caso Brugal está íntimamente ligada a los negocios inmobiliarios del omnipresente Enrique Ortiz, empresario de cabecera del PP de Alicante en los últimos 15 años. Ortiz, según la investigación uno de los cabecillas de la trama, está doblemente imputado en este sumario: de un lado, por supuesto delito de cohecho con Sonia Castedo, actual alcaldesa del PP de Alicante, y su antecesor y actual diputado autonómico popular, Luis Díaz Alperi, a cambio de información privilegiada en el trámite del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad; por otra parte, por otro supuesto soborno al líder provincial del PP, José Joaquín Ripoll, por una contrata de basura.

Una de las operaciones de firmas del grupo de Ortiz con sociedades de la CAM que ahora es objeto de investigación judicial es la compra de suelo rústico con la expectativa de su posterior recalificación. La operación se fraguó en la recta final del trámite del Plan General de Ordenación Urbana de Alicante. El fiscal acusa a Daniel Gil de disponer de información privilegiada del PGOU, y en concreto sobre el proyecto denominado Ciudad de la Economía planteado en la zona Agua Amarga. El ministerio público sostiene que la CAM y Ortiz compraron 200.000 metros cuadrados de suelo rústico en la zona con la seguridad de que el suelo iba a ser recalificado con el nuevo PGOU. En su declaración ante el juez, el pasado jueves, Gil admitió la operación y aseguró que la CAM entró por Ortiz, que les garantizó la recalificación.

Ortiz es uno de los primeros clientes de la CAM y participa con otras sociedades de la entidad bancaria en importantes proyectos urbanísticos. El más destacado es el plan Rabassa (la mayor promoción de viviendas de la historia de la ciudad, con 13.503 casas). Fuentes del consejo de la CAM estiman en unos 500 millones la financiación actual de la caja al promotor, en forma de diversos prestamos, básicamente para sus operaciones de compra de suelo. E incluso para socorrer la raquítica economía del Hércules CF, en la etapa en la que el empresario era el dueño de la entidad, con un préstamo de 18 millones de euros.

Ortiz ha sido uno de los empresarios que más fe ha tenido en las posibilidades de la CAM para afrontar su futuro en solitario, incluso después del fracaso del proceso de fusión fría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de julio de 2011