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Un imperio en crisis

Aznar cobra 156.000 euros por pertenecer al Consejo de Murdoch

La definición es simple. El Consejo de Administración es el que supervisa las actividades de la compañía. Y cuando se trata de una empresa cotizada, su deber es proteger a los accionistas, hasta al más pequeño. Esa es la responsabilidad de sus miembros, y algunos inversores en Wall Street empiezan a dudarlo en el caso de News Corporation a raíz del escándalo de los pinchazos que está haciendo tambalear el imperio de Rupert Murdoch.

El magnate australoestadounidense, además de ser el consejero delegado del segundo grupo de medios del mundo, es presidente del Consejo de Administración. Un doble casco que le permite tener un control casi absoluto. Y lo que no pasa por alto tampoco es que sus hijos, Lachlan y James -a este último se le veía como el sucesor-, tienen un asiento cada uno en el órgano.

Los miembros de News Corporation guardan silencio sobre las escuchas

En el parqué neoyorquino tienen cada vez más claro que la dimisión de Les Hinton y Rebekah Brooks, dos de los lugartenientes de Rupert Murdoch, no va a resolver los problemas de gobernanza que están aflorando en News Corp. Las críticas se dirigen ahora hacia los miembros del Consejo de Administración, por haber tenido una actitud más bien tolerante y laxa.

Uno de los integrantes es José María Aznar. El político español entró en el órgano en junio de 2006, dos años después de que dejara el cargo de presidente del Gobierno y de que el Partido Popular perdiera las elecciones. Aznar, que tras una fuerte polémica tuvo que dejar el Consejo de Estado, asiste personalmente a la docena de reuniones anuales en Nueva York, Londres y Los Ángeles.

Aznar recibe 220.000 dólares (unos 156.000 euros) por sus labores de asesoramiento. Cantidad que se dobló y que se le paga casi en partes iguales en efectivo y en acciones. Es el que menos cobra junto a Natalie Bancroft (de la familia fundadora de Dow Jones), y representa un pico frente al sueldo de 8,1 millones que percibe Rupert Murdoch, sin contar con bonus y acciones.

Aznar comparte mesa junto a pesos pesados del mundo empresarial, como el australiano Rod Eddinton. Este consejero ocupa también en la actualidad el puesto de presidente no ejecutivo en la filial de banca de inversión de JP Morgan en Australia. Antes fue consejero delegado durante cinco años de la aerolínea British Airways y durante cuatro de Cathay Pacific.

También aparecen el periodista Andrew Knight, exeditor del semanario británico The Economist y ahora presidente del fondo Rothschild Capital, y John Thornton, expresidente de Goldman Sachs. Así hasta un total de 16 miembros, de acuerdo con la información remitida a la autoridad reguladora bursátil. Nueve son "independientes" basado en las reglas del Nasdaq, el mercado en el que cotiza.

Pero la estructura accionarial da a la familia Murdoch el control del 40% de los derechos de voto, lo que les otorga la última palabra. Es decir, cualquier iniciativa del Consejo debe superar al final el muro familiar. Y es esto lo que se denunció en primavera en Delaware a raíz de la compra de la productora Shine, que controla la hija del magnate, Elisabeth.

Se presupone que los miembros del Consejo actúan siempre de forma honesta y de buena fe. Pero la conducta de un consejero es subjetiva y difícil de atacar en un tribunal. Los expertos en materia de gobierno corporativo opinan que hacer responsables a los ejecutivos por este tipo de crisis es un primer paso. Pero también señalan que se debe corregir la cultura interna.

Y eso, señalan, pasa por un Consejo más independiente que empuje a los ejecutivos a actuar con mayor celeridad y decisión. Los miembros del Consejo mantienen hasta ahora silencio, incluido Aznar en sus tres comparecencias públicas tras el estallido del escándalo. Murdoch, entretanto, ha delegado en los consejeros Viet Dihn y Joel Klein la investigación interna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 2011