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Reportaje:

Seis manos de La Fábrica

Por primera vez el Madrid tiene tres porteros de la cantera: Casillas, Adán y Mejías

Jerzy Dudek tenía 34 años cuando llegó al Real Madrid como segundo portero. Se fue el pasado mes de mayo con 38 y con la mala suerte de no haber disputado la Copa (la única competición en la que solía participar) justo el año en que los blancos llegaron a la final y se llevaron el trofeo. El polaco, tan bueno a la hora de hacer grupo, ha vuelto a su país. Iker Casillas ya no tiene a un veterano como escudero. Ahora, los que rezan para que el capitán coja una gripe o vea una tarjeta de más son dos chiquillos. Por decirlo de alguna forma, porque Adán (24 años) mide 1,87m y Tomás Mejías (22) 1,94m. A su lado es Iker el que parece un chiquillo.

Por primera vez, el Madrid cuenta en la primera plantilla con tres porteros crecidos en La Fábrica (como apodaba Di Stéfano a la cantera del Madrid). Según Mourinho, hay un cuarto, Jesús, que se disputará un puesto con Mejías. Pero Jesús, que también está en Los Ángeles, llegó al Castilla en 2010, no creció en las categorías inferiores. "Estoy feliz. Siempre he dicho que los mejores guardametas han salido de nuestra cantera. Basta con ver a Diego López, Codina... Yo que he crecido allí estoy encantado de que se confíe en gente tan joven", dice Casillas. "Es una buena remesa... Llevan en La Fábrica desde alevines. La filosofía de trabajo de los porteros del Madrid funciona desde hace más de 15 años [Carlos Sánchez, Diego López, Codina, Contreras...], el hecho de que ahora haya tres en el primer equipo quizás se deba a la confianza que les ha dado Mourinho", cuenta por teléfono Manuel Amieiro. Descubrió a Casillas y durante años impulsó esa forma de trabajar como responsable de porteros de la cantera.

"Tienen talento y unas habilidades morfológicas tremendas", afirma Manuel Amieiro

Los blancos todavía se entrenaban en la Ciudad Deportiva. No había pretemporadas en Los Ángeles y Beverly Hills. Donde ahora están las cuatro torres, se formaron otros dos porteros que coincidirían luego en el primer equipo (1985), igual que Adán y Mejías. Eran Ochotorena y Agustín. Ochotorena recuerda quién era su Iker. "Nuestros referentes eran García Remón y Miguel Ángel y en la selección, Iribar. Crecimos fijándonos en ellos, hasta en la forma de vestir. Pedirles un guante era un lujo porque por aquel entonces nos parecían inalcanzables. Todo lo relacionado con el primer equipo nos quedaba muy lejano. No teníamos contacto con ellos. Ahora en cambio te los puedes cruzar en la ciudad deportiva o incluso van a dar charlas a los de abajo", relata. Y añade: "Existía además una diferencia de rango; cuando subías recogías los balones y todo el material".

Mientras Adán y Mejías se han criado en el fútbol con maestros como Amieiro y ahora están a la orden de Silvino Louro, Ochotorena y Agustín ni siquiera tenían un preparador de porteros. Tampoco pisaban mucha hierba. "Esa figura se creó mucho después. A nosotros en el Castilla nos entrenaban Amancio, Santiesteban y Grosso. La hierba la veíamos muy poco, solo te la encontrabas en División de Honor. Nos entrenábamos en campos de tierra y hacíamos trabajo especifico en un sitio con arena", relata Ochotorena. Nada comparado con las instalaciones de la UCLA y Valdebebas, con césped normal y sintético. En esos campos se han entrenado. Y con preparadores específicos. No tienen que recoger los balones y llevar el material. Y tienen a un entrenador que ha apostado por ellos (ambos debutaron la temporada pasada). Mejías, que salió del Coslada junto a Dani Parejo y que estudia dos carreras (INEF y periodismo), no jugó nunca de otra cosa que no fuera portero. Su abuelo Tomás era quien le acompañaba a todos los entrenamientos. Adán nació con vocación de portero; su hermano también es guardameta en las categorías inferiores del Madrid. "Tienen unas cualidades morfológicas tremendas, además de talento. Solo les falta la madurez y la experiencia que te da jugar en Primera. Pero, mientras esté Iker, que además se cuida tanto que le queda largo rato para jugar, va a ser casi imposible que tengan hueco", advierte Amieiro, quien tuvo a Adán durante sus cinco primeros años y a Mejías durante los tres primeros. "Adán es un trabajador incansable. Lo que ha hecho lo ha hecho por constancia... Sobre todo la que ha puesto para recuperarse de las lesiones. Tomás es una gran tipología de portero. Tiene unas cualidades físicas fantásticas", añade.

Diego López y Codina decidieron buscar fortuna fuera del Madrid, sabedores de que Casillas duraría muchos años. Adán y Mejías esperan estar allí cuando Iker decida colgar las botas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de julio de 2011