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Reportaje:estilos

En la sala o en la web

Festivales como el de Benicàssim y el Mapfre 4+1 muestran sus secciones oficiales en cines y en Internet

Durante muchos años, la gracia de los festivales de cine era mostrar películas que el espectador no hubiera podido ver y empujar a la gente a las salas. Pero los tiempos internáuticos han crujido el panorama audiovisual, y el acceso al cine ha cambiado. La esencia de los certámenes -proyectar películas inéditas- se mantiene. Pero, ¿quién es el público ahora? ¿Y es más importante esa audiencia o su labor de promoción?

El año pasado, el certamen Mapfre 4+1 reventó las salas en cinco ciudades (Buenos Aires, Bogotá, Ciudad de México, Madrid y Río de Janeiro) donde se celebraba simultáneamente con la proyección de películas significativas del cine independiente, que habían hecho ruido en otros festivales, pero que no se habían estrenado comercialmente en esos cinco países. En la segunda edición, a falta de concretar colaboraciones con grandes certámenes y su invitado estrella -el año pasado fue Apichatpong Weerasethakul-, la gran novedad es posibilidad de ver íntegra la sección oficial, compuesta por 14 películas, en las salas y a la vez online, a través de la plataforma MUBI, en sus fechas de celebración: del 26 al 30 de octubre. El neoyorquino Tribeca empezó esta tendencia con algunos títulos, en Mapfre 4+1 prometen los 14, entre los que estarán Chantrapas, de Otar Iosseliani; Morgen, de Marian Crisan; o Color perro que huye, de Andrés Duque. Pablo Jiménez Burillo, director general del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, asegura: "Tenemos que apoyar la parte de cultura del cine; si no peleamos por ello, quedarán solo las películas industriales; como es muy complicado llegar a los sitios físicamente, usamos Internet como aliado. Somos un festival de festivales, y vía online tenemos la máxima repercusión".

Otra iniciativa hermana. Justo hoy comienza, dentro del FIB Heineken de Benicàssim, su certamen de cortos. De los 15 a concurso, 13 se pueden ver en la web Filmin por 4,95 euros (todos ellos) y otro gratis. Rocío Mateo-Sagasta, su directora, dice: "Me parece muy lógico el uso de Internet, porque queremos promocionar los cortos sea donde sea". Y eso quiere decir de forma presencial, en las butacas de las salas, u online, en la butaca de casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de julio de 2011