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Vecinos de Lavapiés obligan a la policía a replegarse para evitar una detención

Empleados del metro aseguran que intentó colarse sin pagar el billete

Un momento de la protesta, en la que vecinos de Lavapiés y miembros del 15-M hacen frente a los antidisturbios en Lavapiés.
Un momento de la protesta, en la que vecinos de Lavapiés y miembros del 15-M hacen frente a los antidisturbios en Lavapiés. SAMUEL SÁNCHEZ

"Ningún ser humano es ilegal", gritaban ayer los vecinos de Lavapiés y los simpatizantes del 15-M, que se enfrentaron a las ocho de la tarde a la policía, para evitar la detención de un habitual del barrio. En el centro de la protesta improvisada estaba Abdoulay Sek, vendedor ambulante, de nacionalidad senegalesa. Un "compadre y hermano" que estaba de visita por el barrio, llamado Ibrahim Diop, fue el que le identificó. Según a quién se preguntara, el hombre había sido detenido por colarse en el metro sin billete o, según otros, por ser un inmigrante sin papeles.

Por una cosa o por otra, cientos de personas se unieron a la protesta en la céntrica plaza de forma improvisada. Marcela Jaramillo (nombre ficticio), de 30 años y vecina de Lavapiés, cuenta que vio en la estación de metro a tres agentes uniformados y a otros dos de paisano, reteniendo contra la pared a un inmigrante negro. Al preguntarle si le detenían porque no tenía papeles y al responderle este que sí, la chica subió corriendo a la plaza, para avisar a los miembros del 15-M, que estaban celebrando una asamblea de la comisión de información y comunicación. Fueron los primeros en ir al rescate del inmigrante, al que después se unió gente muy diversa que llegaba a la plaza. "Era una redada en el metro", explicaron dos mujeres que estaban presentes en el momento de la trifulca.

Los congregados zarandearon un coche patrulla en una plaza

La versión de un trabajador del metro difería. Sek había entrado al metro sin pagar el billete, y cuando le fue requerido por los revisores se puso violento. Por eso, según el trabajador, se llamó a la policía y esta intentó trasladarlo a comisaría para poder identificarle. "Eso es mentira, porque si te pillan sin billete no llaman a la policía", comentaba después una chica que acompañaba a Jaramillo en Lavapiés, cuando la plaza ya estaba tranquila. El trabajador de metro aclaró que la intervención policial fue necesaria, debido a la reacción violenta del detenido. "Por supuesto no quiso pagar la multa", contó el hombre. La protesta empezó en el metro, pero se acabó trasladando a la superficie. La policía se estaba llevando al inmigrante a comisaría. Como no podían subir por las escaleras, colapsadas por miembros del 15-M, que terminaron rellenando hojas de reclamación contra Metro, utilizaron el ascensor. Entonces, a la salida, se vivieron los momentos de más tensión, según los testigos. Jaramillo y sus amigas contaron que la policía actuó con fuerza, para asegurarse de que el coche patrulla podía salir de Lavapiés, camino de la comisaría, con el detenido dentro.

La gente chillaba "fuera del barrio", en referencia a la policía. Dos chicas que colaboraban en el punto de información, que el 15-M instala todas las tardes en la plaza, confirmaron que a los agentes no les fue fácil salir de la plaza, que el coche patrulla fue zarandeado y que consiguieron marcharse por la calle del Ave María. Las mismas testigos, que solo dan sus nombres, Ana y Siana, relataron que varios coches patrulla y un furgón de antidisturbios subieron como refuerzo por la calle de Valencia, y al no poder avanzar por la presión de la masa se retiraron hacia Embajadores. Llegada la calma, y como protesta contra la detención del inmigrante, el 15-M tenía previsto presentarse en la comisaría de Centro, en la calle de Leganitos, para solicitar la liberación de Sek. "Ha sido emocionante. Es un barrio que se caracteriza por la diversidad racial y cultural", resumió Jaramillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 2011