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Crónica:Bodas de 'glamour' y sangre azul

Kate Moss se casa a ritmo de 'rock and roll'

La supermodelo lució un diseño de Galliano para su boda con Jamie Hince

En un mundo con valores más volátiles y cambiantes que nunca, la tradición ha ganado a la modernidad por goleada en el territorio de las bodas del siglo: donde haya príncipes y sangre azul, que se quiten modelos y rockeros. La supermodelo y superpolémica Kate Moss se casó ayer con el músico Jamie Hince. Pero ni el glamour de los novios ni la fama de algunos de sus 300 invitados pudieron competir con la verdadera boda del siglo de este fin de semana -la de Alberto de Mónaco con la nadadora olímpica sudafricana Charlene Wittstock- y menos aún pudieron competir con la otra Kate: las televisiones ignoraron a Moss mientras ofrecían constantes imágenes del viaje de Guillermo y Kate a Canadá.

No fue una boda principesca, pero sí un acontecimiento lo bastante importante como para que el Ayuntamiento local cortara la calle principal del pueblo y un puñado de calles y paseos adyacentes para garantizar así la privacidad de novios e invitados. Pero en este mundo moderno la información circula a la velocidad de la luz y Kate Moss fue contando el acontecimiento al globo entero a través de las páginas de Internet de Vogue, que tiene la exclusiva.

A través de Vogue hemos sabido que ella llegó a la capilla poco después de las cuatro de la tarde en un Rolls Royce acompañada de su padre, Peter. Y pudimos ver una primera foto de la novia, aunque apenas un detalle del rostro y el velo a través de la ventanilla del Rolls, guardando el conjunto para más adelante. Pero a esas horas era ya un secreto a voces que la modelo iba a ir vestida por su íntimo amigo John Galliano, el diseñador británico que se encuentra hoy al pie de los caballos, respondiendo ante un tribunal de las acusaciones de antisemitismo y confesando sus problemas con el alcohol y el estrés de la creación. Imposible olvidar que la propia Moss vio cómo sus patrocinadores la abandonaban debido a sus problemas con la cocaína. Ella salió a flote y, al vestir Galliano, espera que también él logre superar sus problemas.

Si la boda se celebró en una capilla recogida y coqueta, la fiesta tuvo lugar en enormes carpas en los jardines de la mansión de la modelo, donde espigados drag queens ayudaban a los invitados a localizar los lavabos mientras un pequeño ejército de musculosos hombres desnudos lucían falsos tatuajes con el nombre de los contrayentes. En eso, seguro, no hay príncipe que pudiera competir con Kate Moss.

Camiones de Grey Groose Vodka, Red Bull y Dom Perignon daban una idea del catálogo de bebidas a disposición de los invitados. Entre ellos Naomi Campbell, Vivienne Westwood, Stella y Mary McCartney, el empresario sir Philip Green, la artista Tracey Emin y el actor Jude Law.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 2011