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Tribuna:

¿Por qué?

En medio del debate sobre la formación de pactos entre PSdeG y BNG me entran algunas dudas que, a buen seguro, otros muchos ciudadanos harán suyas y que los dirigentes de ambos partidos podrían tener a bien contestarnos:

1. ¿Por qué si es tan importante visualizar un acuerdo para frenar al Partido Popular no empiezan por definir unas líneas básicas y estratégicas de oposición al gobierno más poderoso que hay en Galicia, que no es otro que el de la Xunta?

2. ¿O por qué las élites de estos mismos partidos no son capaces de visualizar, como mínimo, una estrategia puntual en los grandes temas de esta legislatura como son la Lei de Caixas, la gestión de la crisis o la reforma de CRTVG?

Imponer los pactos en todos los municipios, al margen de la voluntad local, tiene mucho riesgo

3. ¿Por qué ahora se debe dar viabilidad absoluta a los gobiernos compartidos y cuando ambos gestionaban la Xunta hubo actitudes como la de Pachi Vázquez, levantándose de la mesa de la negociación del concurso eólico a pocos meses de las elecciones autonómicas, o la de destacados miembros del BNG que tenían, y tienen, como deporte principal hablar mal del que también era su Gobierno?

4. ¿Por qué los miembros de las listas municipales de BNG y PSdeG no tuvieron autonomía para abstenerse con el fin de escoger lo que consideren menos malo para os sus vecinos?

5. ¿No es esta imposición a pactar una defensa de las élites y una merma de la militancia de base ?

6. ¿No es esta actitud (la de imponer directrices a toda costa y la del refuerzo del partido frente a la opinión del militante o simpatizante) uno de los motivos que alejan cada vez más a la sociedad de estas dos fuerzas progresistas?

7. ¿Por qué los militantes de base, que con mucho esfuerzo tomaron la determinación de prestar su nombre a unas siglas en horas bajas, tienen que votar por un partido y alcalde en el que no creen?

8. ¿Y si ese candidato por el que se les impone votar desde las élites de sus partidos tiene un comportamiento ético deplorable?

9. Entiendo que hay que seguir directrices en los partidos pero, ¿hasta qué punto no debe haber cierta autonomía personal y local en ellos?

10. También entiendo que las fuerzas de izquierdas no deberían tener una actitud activa a la hora de impulsar gobiernos conservadores, pero ¿por qué las personas que mejor conocen su municipio tienen que votar por algo que consideran perjudicial para sus vecinos?

Es evidente que si algún día vuelve a haber oportunidad de cambio en Galicia este pasará por un acuerdo entre las dos formaciones que ocupan el espacio de centro e izquierda galleguista, pero también es verdad que imponer que se pacte en todos los casos tiene sus riesgos:

1. No asegura, por mucho que se quiera, la gobernabilidad de los municipios.

2. Las más que posibles inestabilidades de estos gobiernos impuestos van a dar mucha munición electoral a los populares para seguir criticando los bipartitos, mientras que si solo se dan los gobiernos surgidos de la voluntada local (por cierto, que son en torno a ocho de cada 10 casos donde hay posibilidad de acuerdo) ambas fuerzas políticas van a tener más posibilidades de visualizar gobiernos eficaces y bien gestionados, lo que les ayudará a reforzar la confianza del electorado progresista de cara a las autonómicas de 2013 porque, en definitiva, lo que los votantes esperan de ambas fuerzas son buenos acuerdos y buenos gobiernos y no que se dé el 100% de la cobertura de dichos pactos.

3. Las actas municipales son de cada uno de los concejales, no de PSOE ni BNG ¿Qué pasa si estos políticos de base, y sin salario, se ven obligados a abandonar sus partidos y forman grupos independientes en sus municipios? ¿Qué imagen y mensaje están lanzando las élites de estos partidos a todas las personas con ánimo de ayudar?

4. ¿Qué motivación van a encontrar estos concejales para volver a presentarse a unas elecciones bajo esas siglas?

5. ¿Piensan los Vázquez que los que no quieren dichos pactos lo hacen por motivos personales o por ser conocedores del sentir mayoritario de sus votantes hacia la otra fuerza política?

6. ¿En dónde está el fraude a los votantes de cada partido, en permitir que gobierne la lista más votada o en apoyar a quien ven como un mal alcalde para su municipio?

Estoy seguro de que para todas estas preguntas, y alguna más, las ejecutivas de ambos partidos tendrán respuesta y sería bueno que, como mínimo, se las trasladen a los miembros de las candidaturas locales que, dando mucho de su tiempo, dinero y trabajo, están siendo expedientados por tomar las decisiones que consideran más beneficiosas para sus vecinos.

Paulo Casal es periodista y asesor de comunicación

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de junio de 2011