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El fiasco de Extremadura llena de inquietud al PSOE andaluz

Griñán recuerda que IU se hundió en 1996 por apoyar al PP

El PSOE andaluz asegura que no ha hecho el ejercicio de analizar la posibilidad de que en las elecciones autonómicas de 2012 pudiera plantearse un escenario similar al de Extremadura. Esto es: que IU se erija en la llave de gobierno y que decida entregar la Junta andaluza al PP de Javier Arenas. "No me gusta ni siquiera pensar en la necesidad de hacer un pacto con IU", confesó ayer la presidenta de los socialistas andaluces, Rosa Torres, "entre otras cosas, porque hoy tenemos más dudas que nunca sobre si sería o no viable". Los socialistas sostienen que su aspiración es renovar mandato, pero no ocultan que han asistido al caso extremeño con preocupación y enorme inquietud por el poco peso de la dirección federal de IU.

IU no habría acatado un apoyo al PSOE en varios municipios andaluces el 22-M

Tanto Torres como el secretario del PSOE regional y presidente de la Junta, José Antonio Griñán, admitieron su perplejidad. En RNE, el socialista dijo que una parte de IU ha "desvirtuado y pervertido" la voluntad de sus votantes, al tiempo que llamó la atención sobre que la derecha ha acudido unida, mientras que la izquierda compite entre sí.

Ningún dirigente de la cúpula andaluza de IU se pronunció respecto a una traslación a Andalucía de lo ocurrido en Extremadura, aunque el secretario del PCA, Juan de Dios Villanueva, dijo que la responsabilidad ha sido del PSOE, si bien apoyó al coordinador federal, Cayo Lara, y se opuso a la operación extremeña. El parlamentario andaluz y alcalde de Marinaleda (Sevilla), Juan Manuel Sánchez Gordillo, sí consideró "correcta" la postura de IU en Extremadura.

La federación andaluza de IU es afín a Lara, y su coordinador, Diego Valderas, ha cerrado filas con el dirigente nacional y las decisiones de la dirección. No obstante, en las recientes elecciones locales, IU de Andalucía no ha reeditado el pacto global que hizo con el PSOE en las dos últimas convocatorias para procurarse alcaldías.

De una parte, ha pesado que ya no estaban en juego Sevilla y Córdoba -IU apoyaba al PSOE en la capital andaluza, y al revés en la ciudad de la Mezquita-, una vez que el PP ha obtenido la mayoría absoluta en las ocho capitales. Pero, de otra, también ha influido la certeza de Valderas de que no sería obedecido en algunos municipios, como Almonte (Huelva), donde IU ha apoyado al PP. De hecho, al final IU ha permitido, por activa o pasiva, el gobierno de 27 alcaldías andaluzas del PP y los populares facilitaron en diez casos regidores de la coalición.

Pese a que a los socialistas no les ha gustado la pasividad de Valderas, sus dirigentes sostienen que es pronto para someter a examen una hipótesis como la de Extremadura. Sin negar su prevención, confían en el recuerdo (el propio Griñán lo sacó ayer a colación) de la legislatura conocida como la pinza, (1994-1996), en la que PP e IU sumaban mayoría en el Parlamento andaluz. Aunque nunca llegaron a formar gobierno, se dedicaron a boicotear la gestión del Ejecutivo socialista, hasta el punto de que el entonces presidente, Manuel Chaves, se vio obligado a disolver la Cámara y convocar elecciones. Después vino el desplome de IU: de 20 a 13 diputados (1996) y de 13 a seis (2000), techo que no ha logrado sobrepasar en las tres últimas legislaturas.

El secretario andaluz del PP, Antonio Sanz, dijo que lo de Extremadura es el "anuncio del cambio" en Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 2011